Dando ideas Martes, 18 de marzo de 2008
En una empresa que conozco y que no voy a decir que sea la mía, han abierto de nuevo un buzón de ideas. El buzón es democrático, al estilo de menéame: las ideas que más se valoran son las que “ganan”. Dan un premio y esas cosas, supongo que un directivo se dignará a estrecharle la mano al ganador, etc.
El resultado de ese buzón es el siguiente: las ideas más chorras son las que están arriba, con más votos.
Supongo que será porque en las valoraciones de las ideas pasará algo parecido a las valoraciones de los riesgos. Según una teoría que se comprobó mediante experimentación (pensaba que la había leído en el blog de Bruce Schneider pero no la encuentro, cito de la wikipedia en inglés) la gente percibe los riesgos utilizando una serie de simplificaciones o heurísticas:
- Disponibilidad mental: se refiere a que son preferibles las opciones que se pueden imaginar con más facilidad. Antes se elije un gato rojo que un ornitorrinco con las patas de atrás más largas que las de delante, las orejas de un jabalí y el plumaje de un loro africano.
- Anclaje: la gente tiende a razonar buscando algo similar que ya conozca. A partir de ahí, extrapola (y normalmente falla).
- Asimetría entre ganancias y pérdidas: hay aversión a los riesgos. Se prefieren las cosas seguras, aunque tengan menos valor, que las cosas menos seguras aunque tengan mucho más valor. Por ejemplo, se elije antes la opción de que te entreguen en mano 10 euros, que la opción de que, con una probabilidad del 10%, te den 1.000 euros.
- Efecto umbral: Se tiende a elegir opciones que muevan desde la incertidumbre a la certeza antes que reducir la incertidumbre en una proporción mayor. Por ejemplo, de entre diez cartas, se eligiría dar la vuelta a una carta para saber si es un cinco antes que retirar todas las cartas que no sean un cinco menos dos de ellas. En uno de los casos tenemos una certeza, en el otro una reducción de la incertidumbre.
Por lo tanto, extrapolando esas heurísticas a la valoración de un buzón de idea, creo que la gente tenderá a valorar más:
- Ideas relacionadas con lo que hacen en el día a día
- Ideas que funcionen de la misma forma que lo que ya conocen, nada rompedor
- Ideas que no sean arriesgadas, que no les puedan causar problemas
- Ideas que vayan a funcionar seguro, que no haya probabilidad de fallo
Por lo tanto, creo que es difícil que de ahí salga algo innovador (exceptuando mis ideas, claro; que diga, las ideas de mi amigo, al que le importan una mierda los votos que tengan o el premio que le den).
¿Son entonces estos buzones una forma adecuada de seleccionar ideas? Lo dudo. Creo que su principal utilidad es servir como un canal para que los empleados se sientan escuchados. ¿Funcionan en ese sentido? A corto plazo sí, pero a medio plazo desmotivan: la gente no es tonta y se acaban dando cuenta de que en realidad nadie les hace caso, que están hablando al vacío. Las ideas quedan en el buzón sin implementarse, que es lo que pasa siempre, y que es lógico ya que no son las mejores ideas para la empresa.
Otra cosa que me planteo, siguiendo el hilo de las elecciones y las votaciones democráticas al estilo eurovisión y chikilicuatre: creo que la gente, en sus votos, tiende a decidir lo que es inmediato y no lo que les beneficia a largo plazo. Deberíamos tenerlo en cuenta, ya que en mi opinión la democracia no es hacer lo que la gente vota, sino lo que la gente quiere.
