Golpeando al Estado Martes, 7 de diciembre de 2010
El Golpe de Estado no siempre ha sido lo que conocemos. Hace algún tiempo el concepto expresaba una idea un tanto diferente:
Pues a principios del siglo XVII la expresión “golpe de Estado” no significa para nada la confiscación del Estado por unos a expensas de otros, siendo éstos sus antiguos poseedores, que de resultas se ven despojados de él. El golpe de Estado es algo totalmente distinto. ¿Qué es un golpe de Estado en el pensamiento político de inicios del siglo XVII? Ante todo, una suspensión, una cesación de las leyes y la legalidad. El golpe de Estado es lo que excede el derecho común. Excessus iuris communis, dice Naudé. Es además una acción extraordinaria contra el derecho común, una acción que no guarda ningún orden ni forma alguna de justicia.
(El texto es de Foucault, de uno de los volúmenes de sus cursos en el College de France —”Seguridad, territorio, población”— en una excelente edición de Akal, que deberíais correr a comprar si aún no la tenéis)
El resumen es: un golpe de Estado no era un cambio de gobierno sino el hecho de que el mismo Estado se pasaba las leyes por la funda de su escroto.
Ahora vamos a seguir leyendo (la lectura es vuestra gran amiga, queridos pseudociudadanos del futuro) Vamos a leer la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los Estados de Alarma, Excepción y Sitio que es la que regula lo que su propio título indica:
El Gobierno, en uso de las facultades que le otorga el artículo 116.2 de la Constitución podrá declarar el Estado de Alarma, en todo o parte del territorio nacional, cuando se produzca alguna de las siguientes alteraciones graves de la normalidad:
- Catástrofes, calamidades o desgracias públicas, tales como terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales o accidentes de gran magnitud.
- Crisis sanitarias, tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.
- Paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad, cuando no se garantice lo dispuesto en los artículos 28.2 y 37.2 de la Constitución, y concurra alguna de las demás circunstancias o situaciones contenidas en este artículo.
- Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad.
Nótese la frase que he recalcado en negrita: y concurra alguna de las demás circunstancias.
El gobierno ha declarado el estado de Alarma por el desplante de los controladores aéreos. Una huelga de controladores paraliza servicios públicos esenciales para la comunidad, pero ¿concurre alguna de las demás circunstancias? Hagamos un breve repaso:
- Terremotos, inundaciones, incendios urbanos y forestales, accidentes de gran magnitud: no
- Crisis sanitarias: no
- Situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad: no (los turistas no son un producto, y si lo son, seguro que no de primera necesidad)
Por lo tanto, el gobierno ha realizado, citando a Focault, “una acción extraordinaria contra el derecho común, una acción que no guarda ningún orden ni forma alguna de justicia”. Se ha cometido un golpe de Estado realizado por el mismo Estado, a la antigua usanza.
De este golpe de Estado no se quejará casi nadie, porque claro, de no haberse llevado a cabo los pobres curris se quedaban sin sus ansiadas vacaciones. Los ciudadanos, perdón, pseudociudadanos habéis animado y apoyado un golpe de Estado. No os habéis echado a la calle, no habéis puesto el grito en el cielo: habéis sido cómplices.
En el futuro, cuando este acto madure y de sus verdaderos frutos, tenedlo en cuenta. Como dijo el Principito, es fácil arrancar una mala hierba pero imposible acabar con un baobab. O algo así.
