quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Salvando niños Jueves, 20 de Agosto de 2009

Archivado en: ondo ibili maripili, polícitamente incorrecto — yabu @ 3:35 pm

Hoy podré dormir más tranquilo; la Oficina Internacional para la Gestión del Aborregamiento (OIGA) me ha comunicado una noticia excelente:

Inventan un dispositivo para alertar sobre el olvido de niños en vehículos

El dispositivo ha sido inventado por Carlos Díaz, un vecino del municipio malagueño de Vélez-Málaga, que ha dicho a Efe que su preocupación por los descuidos u olvidos de bebés en vehículos le llevó a plantear una solución que considera “barata y fácil de desarrollar”.

enlace a la noticia

Claro que sí: a quién no le ha pasado tener que salir un momento a tomar unas cañas y, al cabo del rato, cuando vamos por la quinta o p0r la sexta ronda, darnos cuenta de que el niño no está por aquí tocándonos los cojones. O quién no se ha perdido por las infinitas ofertas de los centros comerciales, con la mente obnubilada por las luces y los escaparates, y se ha llevado el gran disgusto cuando ha ido a pedir el macmenú infantil.

Un aplauso para Carlos, deberíamos seguir más a menudo esta filosofía. De hecho, en unos minutos de nada que me he parado a pensarlo, se me han ocurrido unos cuantos dispositivos útiles para hacer de este planeta un sitio mejor:

  • Un dispositivo que se coloque en la punta del pene y que genere descargas eléctricas cuando vayamos a eyacular, para recordarnos que debemos hacerlo fuera.
  • Un dispositivo que emita una señal sonora cuando el estómago del niño esté vacío, indicándonos que debemos darle de comer.
  • Un dispositivo que proceda a cerrar el esfínter cuando se acerquen al ano objetos alargados y carnosos.

Si es que no hay nada como la tecnología para hacer la vida mejor.

 
 

Matando a las empresas Jueves, 21 de Mayo de 2009

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 4:43 pm

Ayer la tertulia del almuerzo trató, una vez más, sobre el capitalismo y sus ventajas. Mis compañeros de trabajo, todos capitalistas por inercia y alguno liberal por convicción, comparan de vez en cuando el capitalismo y la selección natural: sólo los más fuertes sobreviven; luego el capitalismo salvaje, como la jungla, hace que nuestra sociedad evolucione.

No voy a entrar a discutir sobre si capitalismo sí, capitalismo no;  si sistema sí o sistema no, si todos quietos o a las barricadas a lanzar cócteles molotov (más de uno lo haría por puro gusto y amor a las algaradas). Sólo quiero hacer notar que la comparación entre el capitalismo y la vida salvaje resulta incompleta y que, por tanto, hay que mejorarla con un detalle crucial que no sé por qué se ha escapado hasta ahora a todo el mundo: los animales se mueren.

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Sí, queridos lectores: el Rey León murió, Bambi murió (no digamos su madre), Baloo es ahora un montón de huesos podridos, e incluso Kaa la palmará algún día.
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Eso significa que la naturaleza deja espacio. Un animal,  por fuerte que sea, por bien adaptado a su entorno que esté, acabará deteriorándose con el tiempo y permitiendo que las nuevas generaciones de animales tengan su oportunidad. Hay animales que cuando pueden lo evitan (los leones machos se cargan a todas las crías cuando toman el control de un harén de hembras), pero, hagan lo que hagan, el tiempo es implacable y acabarán siendo pasto de las hienas.

Sin emargo, las empresas no envejecen. No son inmortales, porque pueden desaparecer, pero no hay nada que inevitablemente las lleve a su desaparición al cabo de un tiempo limitado. Si una empresa lo hace lo suficientemente bien y no comete errores, puede persistir para siempre.

¿Que ocurriría si esto sucediese en la naturaleza? Los animales con el suficiente poder se cargarían a sus rivales antes de que tuviesen oportunidad de plantarles cara, con lo cual las especies evolucionarían de una forma mucho más lenta. La naturaleza, que según algunos es muy sabia, se basa en la muerte para evolucionar. La inmortalidad enlentece, la muerte despeja los ambientes enrarecidos.

Visto esto, propongo mejorar el capitalismo con una medida muy simple: obligar a las empresas que cierren al cabo de X años. De esa forma acabarían tarde o temprano todos los monopolios de facto y las posiciones de abuso, que digo, de dominio del mercado. Hoy no existirían empresas como Telefónica, la SGAE, Sony, o Microsoft. Al llegar el dia X, se procedería a la disolución de la empresa, que podría realizarse mediante un procedimiento tan simple como retirar la vigilancia de las puertas y maricón el último.

La jubilación sigue este principio, y no creáis, ingenuos lectores, que lo hacen por el bien del jubilado: es una medida básica en las empresas para retirar carcas. Propongo ir un poco más allá y aplicar la jubilación empresarial social, por el bien de todos. Con esto, conseguiremos que el mundo sea un lugar un poco más soportable.

Luego no digáis que no doy ideas. Más I+D+i, coñe.

 
 

Aprovechándome del conflicto Miércoles, 28 de Enero de 2009

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 9:05 am

Hoy quería hablar del conflicto palestino pero desde un punto de vista que hasta ahora no se ha tratado en los medios de comunicación: mi propio interés en el asunto. Me refiero al interés económico, y lo comento porque se me ha ocurrido un sistema para sacar tajada de esta guerra (y posiblemente de otras posteriores) sin tener que vender armas, que son muy peligrosas y las carga el diablo.

La idea es vender carteles de protesta; hasta ahí, nada nuevo. No sólo eso, sino que me quiero hacer con todo el mercado de los carteles de protesta, tanto de un bando como del otro. Esto tampoco es una idea original: lo hacen las multinacionales creando productos que compiten entre sí pero que al final son del mismo fabricante. Lo verdaderamente novedoso es que quiero vender el mismo cartel tanto a un bando como al otro, ahorrando costes de fabricación, campañas de marketing, y muchísimos otros gastos que los economistas conocen y que a mi me sonarían a hebreo antiguo.

El sistema (que queda despatentado desde ahora mismo) es muy simple: consiste en preparar los carteles de modo que algunas letras se puedan despegar y/o pegar para reconfigurarlo al gusto del comprador. Todo es cuestión de redactar mensajes lo suficientemente ambiguos para que no digan nada pero transmitan una gran carga emocional.

Por ejemplo: con el conflicto palestino (que es el que está ahora de moda) podríamos fabricar un cartel con un slogan adecuado al evento pero que, con unos pequeños cambios, se pudiese adaptar para cada una de las facciones. Así, en el bando de apoyo a los palestinos utilizaríamos la siguiente configuración del cartel:

¡Terminemos con
el genocidio palestino!

Para el otro bando, sólo habría que despegar unas cuantas letras y el cartel quedaría configurado de esta otra forma, con un mensaje no sólo convincente sino incluso cafre:

¡Terminemos
el genocidio palestino!

Ahora sólo tengo que rellenar unos cuantos formularios para abrir la empresa, contratar unos cuantos chinos para que hagan los carteles y conseguir pasta de algún incauto para malgastarla en una campaña de márketing. Si es que, como dicen los azucarillos del café, las buenas ideas de negocio no tienen por qué ser complicadas.

 
 

Recogiendo información Viernes, 16 de Mayo de 2008

Archivado en: cajón de sastre — yabu @ 12:28 pm

Desde que me he decidido a poner en marcha alguna idea en internet -y mucho más en serio desde que estuve en iWeekend- estoy recopilando artículos interesantes sobre la creación de startups. Lo hacía en los clips de bloglines, pero creo que se quedan dispersos y desestructurados.

He decidido que voy a utilizar este post para ir recopilando aquí esos artículos interesantes sobre el… ¿cómo se dice? ¿emprendimiento? ¿acto de emprender? ¿emprendición? Bueno, sobre eso. La idea es poner el enlace al artículo y un microresumen del mismo, que me puede resultar útil para recordar el contenido (no sirve para que lo leáis en vez del artículo, no podéis ser tan vagos si queréis emprender…). Lo iré editando conforme recoja más información.

Arpan Lessons

Empieza lo antes posible, sin tener negocio. Elige a la gente adecuada. Necesitarás tiempo, la primera idea no funcionará. Elige un nicho de mercado, no intentes llegar a todos. Innova.

13 Tips for creating a successful online product

Dirígete a un nicho de mercado. Soluciona un problema real. Testea el mercado lo antes posible. Construye rápido e iterativamente. Asegúrate de que le apasiona la idea a todos los que trabajan contigo. Construye un buen interface. Incluye un usuario en el equipo de desarrollo.

Startup Equity For Employees

El artículo habla del reparto de acciones en una startup. Tipos de acciones, dilución de la participación, formas de pago a empleados con acciones.

Ten rules for web startups

Céntrate en problemas pequeños. Sé diferente. Céntrate en el usuario. Céntrate en ti mismo y en tu producto. Sé informal. Sé codicioso: aprovecha todas las oportunidades de ganar dinero. Cobra algo antes de seis meses. Mantén un equilibrio entre estrés y relax en el trabajo.

 
 

Dando ideas Martes, 18 de Marzo de 2008

Archivado en: cajón de sastre — yabu @ 1:10 pm

En una empresa que conozco y que no voy a decir que sea la mía, han abierto de nuevo un buzón de ideas. El buzón es democrático, al estilo de menéame: las ideas que más se valoran son las que “ganan”. Dan un premio y esas cosas, supongo que un directivo se dignará a estrecharle la mano al ganador, etc.

El resultado de ese buzón es el siguiente: las ideas más chorras son las que están arriba, con más votos.

Supongo que será porque en las valoraciones de las ideas pasará algo parecido a las valoraciones de los riesgos. Según una teoría que se comprobó mediante experimentación (pensaba que la había leído en el blog de Bruce Schneider pero no la encuentro, cito de la wikipedia en inglés) la gente percibe los riesgos utilizando una serie de simplificaciones o heurísticas:

  • Disponibilidad mental: se refiere a que son preferibles las opciones que se pueden imaginar con más facilidad. Antes se elije un gato rojo que un ornitorrinco con las patas de atrás más largas que las de delante, las orejas de un jabalí y el plumaje de un loro africano.
  • Anclaje: la gente tiende a razonar buscando algo similar que ya conozca. A partir de ahí, extrapola (y normalmente falla).
  • Asimetría entre ganancias y pérdidas: hay aversión a los riesgos. Se prefieren las cosas seguras, aunque tengan menos valor, que las cosas menos seguras aunque tengan mucho más valor. Por ejemplo, se elije antes la opción de que te entreguen en mano 10 euros, que la opción de que, con una probabilidad del 10%, te den 1.000 euros.
  • Efecto umbral: Se tiende a elegir opciones que muevan desde la incertidumbre a la certeza antes que reducir la incertidumbre en una proporción mayor. Por ejemplo, de entre diez cartas, se eligiría dar la vuelta a una carta para saber si es un cinco antes que retirar todas las cartas que no sean un cinco menos dos de ellas. En uno de los casos tenemos una certeza, en el otro una reducción de la incertidumbre.

Por lo tanto, extrapolando esas heurísticas a la valoración de un buzón de idea, creo que la gente tenderá a valorar más:

  • Ideas relacionadas con lo que hacen en el día a día
  • Ideas que funcionen de la misma forma que lo que ya conocen, nada rompedor
  • Ideas que no sean arriesgadas, que no les puedan causar problemas
  • Ideas que vayan a funcionar seguro, que no haya probabilidad de fallo

Por lo tanto, creo que es difícil que de ahí salga algo innovador (exceptuando mis ideas, claro; que diga, las ideas de mi amigo, al que le importan una mierda los votos que tengan o el premio que le den).

¿Son entonces estos buzones una forma adecuada de seleccionar ideas? Lo dudo. Creo que su principal utilidad es servir como un canal para que los empleados se sientan escuchados. ¿Funcionan en ese sentido? A corto plazo sí, pero a medio plazo desmotivan: la gente no es tonta y se acaban dando cuenta de que en realidad nadie les hace caso, que están hablando al vacío. Las ideas quedan en el buzón sin implementarse, que es lo que pasa siempre, y que es lógico ya que no son las mejores ideas para la empresa.

Otra cosa que me planteo, siguiendo el hilo de las elecciones y las votaciones democráticas al estilo eurovisión y chikilicuatre: creo que la gente, en sus votos, tiende a decidir lo que es inmediato y no lo que les beneficia a largo plazo. Deberíamos tenerlo en cuenta, ya que en mi opinión la democracia no es hacer lo que la gente vota, sino lo que la gente quiere.