quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

Viviendo una paradoja Miércoles, 1 de octubre de 2008

Filed under: polícitamente incorrecto — yabu @ 8:49 am

La crisis está de moda. En uno de los múltiples artículos que explican por qué en-España-jamás-de-la-vida-habrá-una-crisis-financiera-y-no-sé-cómo-se-os-ocurre-pensarlo, hablaba una defensora del libre mercado. Ese, ese mercado que ha sido tan libre que se ha autorregulado sólo. Sin embargo, esta liberal ha puesto a trabajar su cerebro para analizar la coyuntura y ha llegado a la siguiente conclusión:

Yo, que soy una gran defensora de la libertad de mercado, pienso que en los mercados financieros hace falta vivir una paradoja: hace falta regular para conseguir libre mercado.

Claro, cómo iba a ser de otra forma, por qué no vivir la vida en una paradoja. Sin embargo, busquemos un poco qué es una paradoja (cito de la wikipedia):

Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que conlleva a una auto-contradicción lógica o a una situación que contradice el sentido común. En palabras simples, una paradoja es lo opuesto a lo que uno considera cierto. La identificación de paradojas basadas en conceptos en apariencia razonables y simples ha impulsado importantes avances en la ciencia, filosofía y las matemáticas.

En fin, no sé. Sin entrar en detalles, me da a mi la impresión de que vivir en una paradoja viene a significar “estar equivocado y no saber cómo reconocerlo”. A lo mejor deberían asumirlo y producir avances en la economía, como han hecho en las otras ciencias. O a lo mejor basta con asumir algunas otras paradojas que se dan en la vida diaria y seguir tirando como estamos, no sea que al intentar arreglarlo traigamos de vuelta a los comunistas malotes con los que nos asustaban de pequeños.

Defendiendo el chiringuito Viernes, 18 de abril de 2008

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 8:22 am

Todo lo que voy a contar en este post es hipotético. Sucede en una ciudad indeterminada en un año indeterminado, y es todo ficción. Si la realidad a veces supera la ficción, no es cosa mía. El que quiera entender que entienda.

En esa Ciudad Determinada, parecida a Valencia, una empresa cualquiera va a incrementar el número de informáticos que tiene contratados. Hablamos de una de esas empresas cualquiera que son multinacionales y liberales, creen en el mercado libre, en el despido libre, y en el sueño americano.

Dado que el número de informáticos en la Ciudad Determinada es constante (o casi, a corto plazo), lo que hace la Empresa Cualquiera es contratar informáticos de otras Empresas Importantes. Ofreciéndoles mejores condiciones, por supuesto, si no los informáticos se hubiesen quedado donde estaban: ley de la oferta y la demanda, leyes del libre mercado, etcétera.

Las otras Empresas Importantes de la ciudad están que trinan. Les están quitando sus trabajadores y tienen proyectos que acabar y plazos que cumplir.

¿Qué hacen entonces las Empresas Importantes? ¿Aceptan las leyes del libre mercado con las que tanto se les llena la boca, y mejoran las condiciones laborales de sus trabajadores? Qué bien, así los informáticos cobrarían un sueldo más acorde a lo que trabajan y a todo lo que han estudiado, ¿no?

Pues no: eso cuesta dinero. A las Empresas Importantes les gusta el dinero, así que utilizan otra serie de leyes, de las que no hablan pero que les resultan muy útiles en esta ocasión: las Leyes del Libre Mangoneo.Utilizando las susodichas leyes se dedican a ponerse en contacto con determinada gente, que como es hipotética y variada no voy a mencionar aquí, para que cesen las hostilidades. Tu no me puteas-yo no te puteo, seamos amigos, esto no nos interesa a nadie, etcétera. Como son pocos y conocidos, es de suponer que conseguirán entre todos controlar la terrible Inflación Salarial, que las cosas están chungas y hay que tener crecimientos de beneficios importantes para mantener el nivel de vida de algunos que, obviamente, no son informáticos.

Pues eso. Qué putada para los Hipotéticos Informáticos pero cómo suben las cifras de negocio, beneficios, el PIB del país, etcétera.

Alcanzando el nirvana Martes, 15 de abril de 2008

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 9:05 am

Llevo una temporada tocándome las narices en el trabajo. No me llena, me aburre, no veo nada nuevo. Me dedico tan sólo a  solucionar problema trivial tras problema trivial, utilizando tecnologías obsoletas y trabajando con gente rancia y limitada.

Eso me ha llevado a no hacer nada, pero nada de nada: lo que cuesta una mañana lo alargo durante tres semanas, y lo finiquito de cualquier manera el día que llega la fecha límite.

Al principio estaba preocupado, sufría, me sentía agobiado. Luchaba con algo dentro de mi, algo que me habían inculcado desde la infancia: la responsabilidad, el deber, el trabajo bien hecho, el miedo al despido. Me ha costado mucho tiempo y varias sesiones de psicólogo, pero por fin he superado mis limitaciones. Me he trascendido, y estoy más allá de las cosas mundanas.

Los usuarios llaman con problemas, peticiones, pero no me inmuto.
Las incidencias caen en nuestro sistema como piedras, pero soy un estanque.
Los proyectos pasan sobre mi como las olas.

He alcanzado el estado supremo de la procastinación.

Apuntandome a bloguzz Martes, 1 de abril de 2008

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 6:36 pm

Me he apuntado a bloguzz, que básicamente es un servicio donde los blogers se apuntan y unos cuantos anunciantes desesperados por conseguir marketing viral les envían el producto físico. Los blogers lo prueban y lo rajan, a menos que sea un producto de Apple.

Cualquier día puedo recibir en mi casa un Porsche, un portátil de última generación o incluso un libro de relatos (Dios, amo los libros de relatos, me encanta criticar los libros de relatos, por Dios enviadme un libro mi cuerpo pide sangre). Luego se supone que me puedo quedar el producto o revenderlo, lo cual podría suceder en el caso del Porsche o del portátil pero nunca en el caso del libro: o es tan bueno que me sería imposible venderlo, o es tan malo que me daría vergüenza hacerlo. El problema vendría después, porque soy incapaz de tirar un libro y me cuesta horrores deshacerme de ellos (es difícil, y si no que le pregunten a Monterroso). Incluso conservo “El Código da Vinci”, que ha venido a sustituir a una vieja cinta de VHS en la tarea de mantener el equilibrio de mi televisor sobre un mueble demasiado pequeño para él; tirar a la basura cintas de VHS me resulta sencillo, incluso tranquilizador.

Dado que mi blog es el más feo del mundo (de momento) y espero los productos con demasiado espíritu crítico, por decirlo de alguna manera, no creo que nadie me envíe nada. Pero como le digo cada jueves a la dependienta de Loterías y Apuestas del Estado: por probar que no quede.

De todos modos: anunciantes, aquí os espero con las garras afiladas. No hay cojones.