Recordando la contraseña Miércoles, 24 de septiembre de 2008
He leído la noticia de que han conseguido acceso a la cuenta de correo de Sarah Palin, que no tengo mucha idea de quien es pero que una búsqueda rápida en Google aclara que es la gobernadora de Alaska y que se presenta a las elecciones de los USA o algo así. El procedimiento ha sido tan tonto como responder a las preguntas de seguridad que pide Yahoo para resetear la contraseña. Chorradas del tipo de “dime tu código postal”, “cómo se llama tu perro” y “cuántas veces te la meneas a la semana”.
No sé si es que soy muy paranoico, pero me he quedado alucinado. ¡Pensaba que a nadie se le ocurría rellenar esos campos con datos de verdad! Yo para estos casos tengo una personalidad inventada (sólo un puñado de datos: fecha de nacimiento, lugar de residencia, lugar de trabajo) que no conoce nadie: si alguna vez la he revelado ha sido hablando en sueños, y lo deben haber tomado por una gilipollez más de las que dices de noche. Así, cuando creo una de las múltiples cuentas en uno de los múltiples servicios chorras en los que me doy de alta, puedo poner tranquilamente que vivo en Calahorra o que trabajo en la fábrica de galletas Cuétara sin temor a olvidarme luego. Mi personalidad figurada será irreal, pero no cambia.
Pensaba que todo el mundo hacía lo mismo pero veo que todavía hay algunos pardillos andando por el mundo.
Vosotros no ponéis vuestros datos reales, ¿verdad? Por favor, decidme que no sois esa clase de gente…

