<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>quitandose el traje</title>
	<atom:link href="http://elblogde.yabu.es/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://elblogde.yabu.es</link>
	<description>...en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme</description>
	<lastBuildDate>Thu, 26 Jan 2012 19:39:03 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Perdiendo energía</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2012/01/26/perdiendo-energia/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2012/01/26/perdiendo-energia/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Jan 2012 19:39:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[energía]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=820</guid>
		<description><![CDATA[Llevo una temporada con la energía bastante baja. Me noto cansado, con sueño. A la hora de razonar es como si mi mente estuviese nadando en una especie de piscina de melaza. Es el estado totalmente opuesto a esos momentos en el que nos notamos vivos, desbordantes, cuando nos resulta fácil dar una respuesta brillante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Llevo una temporada con la <strong>energía bastante baja</strong>. Me noto cansado, con sueño. A la hora de razonar es como si mi mente estuviese nadando en una especie de piscina de melaza. Es el estado totalmente opuesto a esos momentos en el que nos notamos vivos, desbordantes, cuando nos resulta fácil dar una respuesta brillante y acertada y conseguimos aguantar horas y horas a un ritmo frenético sin que parezcamos acusarlo. Ahora mismo lo único que me apetece hacer es echarme en la cama y descansar unas cuantas horas; y después, pasar uno o dos días tumbado en un sofá delante de una chimenea bien tapado con una manta y pertrechado con unos cuantos libros que no me hagan pensar demasiado.</p>
<p>El estar así me ha llevado a reflexionar sobre la cantidad de energía que tienen algunas personas de forma natural y <strong>la relación de esa energía con las posibilidades de alcanzar el éxito</strong>. Hay personas que parecen infatigables, se mueven por la vida con una energía arrolladora a todos los niveles. Duermen poco, hacen mucho, siempre están pensando nuevos proyectos y trabajando sin cesar. Además, hacen todo esto sin estrés, de forma natural. Como si dentro de ellos hubiera un motor mucho más potente que el que mueve al resto de seres humanos.</p>
<p>Lo primero que me gustaría saber es si esa energía es un atributo físico de cada persona con el que tenemos que convivir, como la altura o el color de los ojos, o es algo que construimos a partir de las decisiones que tomamos.</p>
<p><span id="more-820"></span></p>
<p>Por un lado, parece que la energía disponible sea algo que <strong>varía en función de nuestras circunstancias</strong>. Creo que hacer algo que nos gusta incrementa su nivel. No sé si habrá estudios sobre ello, así que sólo me baso en mi impresión personal. Cuando estoy inmerso en algo que no me motiva parece que una especie de languidez se apodera de mí. El mundo pierde claridad y se vuelve deslucido, mate. Esta sensación se expande más allá de la tarea que lo provoca, contagiando otras áreas de mi vida. Si en el trabajo estoy aburrido y desmotivado, cuando llego a casa tengo un estado de ánimo bastante apático y la relación con mi pareja y con mi hija se resiente. Al contrario, cuando estoy en una situación nueva e interesante parece que mi mente despiertea La sucesión de estímulos, información y contactos humanos sirven de combustible para mi cuerpo y consiguen que funcione a mayor velocidad y con mayor eficacia.</p>
<p>Creo que el secreto para conseguir esa energía extra es salirse de lo habitual y <strong>actuar fuera de nuestra zona de confort</strong> (pero no tan lejos como para sufrir estrés) Si hacemos lo de siempre, como siempre y donde siempre, es difícil encontrar estímulos que nos hagan sentir vivos y con energía.</p>
<p>Por otro lado, también pienso que <strong>nuestros hábitos pueden influir bastante en nuestro nivel de energía</strong>. Un gordo seboso que se pasa el día delante del ordenador jugando al WoW y comiendo hamburguesas seguro que tiene menos vitalidad que un corredor habitual de la media maratón. Pavlina tiene <a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5zdGV2ZXBhdmxpbmEuY29tL2Jsb2cvMjAwNy8xMC9ob3ctdG8td2FrZS11cC1mZWVsaW5nLXRvdGFsbHktYWxlcnQv">un post muy interesante</a> donde explica algunos hábitos que ha probado para aumentar su vitalidad. Él es una de esas personas que envidio: parece que tenga fuerzas para hacer todo lo que se propone. Duerme nada más que cinco horas cada día y aún así tiene reservas para hacer muchas más cosas que yo cuando duermo ocho horas.</p>
<p>¿Podemos entonces conseguir aumentar nuestro nivel de energía en función de cómo vivimos nuestra vida? Parece que sí. Sin embargo, otras experiencias me dicen que también hay <strong>algo que forma parte de nuestra constitución</strong>, metabolismo o lo que sea, y no se puede cambiar.</p>
<p>Por ejemplo, mi actual jefe. Cuando lo veo siempre parece tener <strong>más energía que yo</strong>. Podríais pensar que es porque le gusta su trabajo, pero es que lo he visto moverse con altos niveles de energía le manden lo que le manden. Es la típica persona todo terreno: le pueden poner tanto a preparar análisis de aplicaciones informáticas como a dirigir un equipo de desarrollo o un departamento comercial. Seguro que hay cosas de las que hace que le parecen muy interesantes, pero seguro que hay otras muchas que no, y no se le nota. En cuanto al ejercicio, no lo conozco lo suficiente pero no parece una persona que se cuide. Y tiene pinta de comer dentro de la normalidad, ni comida basura ni de forma especialmente sana. Hay algo en su constitución física o mental que hace que en las mismas circunstancias pueda trabajar a un mayor ritmo que yo.</p>
<p>Otra experiencia que me sucedió hace poco. Asistí a un curso de fin de semana sobre educación Montessori. El horario era intensivo, empezamos el viernes por la tarde y terminamos el domingo por la noche, con tiempo justo para comer y dormir. Fue una experiencia muy interesante, motivadora y llena de interacciones sociales enriquecedoras. El fin de semana se pasó en un suspiro, y durante todo el curso pude mantener un nivel muy alto de rendimiento y energía. Sin embargo, cuando llegó el lunes, caí rendido. Mi cuerpo y mi mente <strong>estaban exhaustos</strong> y no daban para más. Este bajón podría ser debido a pasar de una actividad motivadora a una rutinaria, pero era más que eso: parecía que durante el fin de semana hubiese consumido alguna especie de depósito de energía de reserva que era lo que me había permitido aumentar temporalmente el nivel, pero que ahora tocaba tomarse un descanso extra para rellenar ese depósito de nuevo.</p>
<p>No sé, de todo esto creo que saco en claro que, a pesar de que con nuestras acciones y nuestros hábitos podamos conseguir cierto aumento en nuestra energía vital, siempre nos moveremos dentro de <strong>un rango que viene dado por nuestra constitución física</strong>. A pesar de esa limitación pienso que sería bueno incrementar mi nivel de energía, así que le daré vueltas para ver qué se me ocurre. Quizá deba probar algunas de las técnicas que comenta Pavlina o hacer una investigación para ver qué otras propuestas le han funcionado a la gente, aunque por el primer vistazo que he echado parece ser que hacer algo de ejercicio y mejorar la alimentación es lo primero que hay que intentar y lo que mejores resultados produce.</p>
<p>Supongo que lo que he contado es bastante obvio, y seguro que lo habéis notado vosotros mismos en alguna ocasión. Pero la reflexión que me gustaría hacer es la siguiente: si nuestras decisiones nos llevan a situaciones rutinarias en las que nos movemos de forma lenta y pastosa, <strong>estaremos viviendo la vida de forma mucho menos intensa de como podríamos hacerlo</strong>. Nuestro tiempo es limitado: setenta, ochenta años. Quizá muramos mañana. No es lo mismo vivirlos embotados que disfrutar de una vida clara y brillante. Y lo que nos lleva a situaciones de un tipo o de otro no son más que las decisiones que tomamos cada día. Cuando decidimos mantenernos en nuestra zona de confort y de seguridad, y conservar hábitos que sabemos que nos perjudican, estamos eligiendo vivir una vida mucho menos plena que la que podríamos tener.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=820" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2012/01/26/perdiendo-energia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Procrastinando</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2012/01/20/procrastinando/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2012/01/20/procrastinando/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 14:55:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[procastinacion]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=814</guid>
		<description><![CDATA[La procrastinación. Aprendí esa palabra hace unos años, supongo que cuando se puso de moda gracias a la blogosfera y a Internet —que tanto pie da a utilizarla—. No voy a negar que la palabra me gusta: es una forma moderna de decir que te tocas las narices porque te apetece, y no queda tan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La procrastinación.</p>
<p>Aprendí esa palabra hace unos años, supongo que cuando se puso de moda gracias a la blogosfera y a Internet —que tanto pie da a utilizarla—. No voy a negar que la palabra me gusta: es una forma moderna de decir que te tocas las narices porque te apetece, y no queda tan mal.</p>
<p>Pero al fin y al cabo a todo el que le preguntes te dirá que le gustaría evitar la procrastinación. Que es algo que, si lo eliminasen de su vida, les haría mucho más productivos, ricos, felices y además el arco iris resplandecería cada día en el cielo que se ve desde su balcón. La cuestión es que nadie lo evita, y al final todos decimos que procrastinamos y ponemos cara de modernos mientras consultamos compulsivamente las últimas noticias chorras de Internet.</p>
<p>Sin embargo, he leído hace poco algunas cosas sobre la procrastinación que me han hecho comprenderla mejor y que son las que quería compartir aquí con vosotros.</p>
<p><span id="more-814"></span>La primera de ellas es <a title=\"How to fall in love with procrastination\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5zdGV2ZXBhdmxpbmEuY29tL2Jsb2cvMjAxMC8wNi9ob3ctdG8tZmFsbC1pbi1sb3ZlLXdpdGgtcHJvY3Jhc3RpbmF0aW9uLw==">una entrada de Steve Pavlina</a>. En ella le da la vuelta a la tortilla. Presenta la procrastinación no como algo malo, sino como <strong>un síntoma de que lo que se supone que tenemos que hacer no es lo que realmente queremos hacer</strong>. Si en vez de abordar una tarea nuestra tendencia es hacer otra cosa, lo que quiere decir es que lo que estamos evitando no nos importa. Si nuestro jefe nos manda algo, y procrastinamos, no nos debemos sentir culpables. En vez de eso hay que ser conscientes de que en realidad a nosotros no nos importa nada la tarea que nos han mandado, sino sólo que no nos tiren a la calle. Con el discurso de evitar la procrastinación, lo que intentan es que cumplamos diligentemente con la agenda de otros. Si mi jefe me manda un trabajo que me resulta interesante le dedico tiempo sin problemas, pero si me encarga algo tedioso tiendo a evitarlo. Si lo pensamos, es la reacción natural. El intentar que nos sintamos culpables por no hacer algo en lo que no tenemos interés no es más que una estrategia de control.</p>
<p>Por otro lado, si estamos procrastinando una tarea que nos hemos puesto por un objetivo personal, puede ser un síntoma de que realmente, en el fondo de nuestro corazón, no queremos cumplir ese objetivo. Lo hemos decidido de forma racional pero <strong>inconscientemente sabemos que no es lo que queremos hacer, y tendemos a evitarlo</strong>. Recuerdo que hace un tiempo estaba liderando un proyecto opensource para construir una aplicación de votaciones. Al principio le dedicaba tanto tiempo como tenía disponible. Sin embargo, un día me di cuenta de que cada vez me costaba más abordar las tareas pendientes. Fue algo que sucedió de manera gradual: iba dejando las cosas para otro día, no leía la documentación que debía leer, rehuhía el envío de algunos correos&#8230; Me planteé cómo podía organizarme para ser más eficiente, pero llegué a la conclusión de que lo que había sucedido es que había perdido el interés en el proyecto por una serie de cambios que se habían producido en los participantes y en el enfoque general. Ya no creía en que la cosa fuera a ir adelante, o al menos no tal y como yo pensaba que debía ser. Antes de ser consciente de ello ya había estado evitando dedicarle tiempo: había algo dentro de mí que sabía que ese objetivo ya no era válido, y había estado actuando en consecuencia. Si hubiese evitado la procrastinación, lo que hubiera conseguido es dedicar más tiempo a algo que no me interesaba ya realmente.</p>
<p>Luego está la procrastinación de tareas que tenemos que hacer como parte de la consecución de otro objetivo que sí nos interesa. Por ejemplo: cuando me matricule en Ciencias Políticas, había una asignatura introductoria que tenía temas muy interesantes sobre la forma de gobierno de las democracias. Esos temas no me costó nada leerlos y estudiarlos. Sin embargo, había otra serie de temas que hablaban de globalización —asunto que por ahora me la trae al pairo— y me costaba horrores ponerme con ellos. Esta procrastinación es normal, ya que <strong>denota que en realidad no queremos dedicarle tiempo a esa materia</strong>. No tiene sentido evitar la procrastinación sino resolverlo con el menor esfuerzo posible, ya que es algo por lo que tenemos que pasar pero que seguramente no volvamos a ver en la vida y no tenga más interés que el de superar el obstáculo para conseguir lo que queremos de verdad.</p>
<p>En todos esos casos, no sólo no es malo procrastinar sino que es la mejor opción: procrastinando <strong>quitamos todo el tiempo posible de las tareas que no nos aportan nada y lo dedicamos a lo que realmente queremos hacer</strong>.</p>
<p>Pavlina nos invita a abandonarnos a la procrastinación, a no verlo como algo negativo sino como algo que hará que tengamos una mejor visión de nosotros mismos y que nos va a dirigir a cumplir nuestros sueños, aunque todavía no sepamos cuales son. El planteamiento de Pavlina me ha parecido similar al de las escuelas libres que estoy investigando ahora: se deja a los niños en libertad para que procrastinen y sigan sus verdaderos impulsos. Así acaban averiguando quienes son y encontrando aquello que realmente quieren hacer en la vida.</p>
<p>Esto suena muy bien para abandonarse definitivamente a la procrastinación. Pero creo que, antes de hacerlo, habría que completar la visión con otras ideas.</p>
<p>Un enfoque totalmente opuesto al de Pavlina (y más tradicional) es el de un libro que leí hace unos meses: &#8220;<a title=\"Overcoming procrastination\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5hbWF6b24uY29tL092ZXJjb21pbmctUHJvY3Jhc3RpbmF0aW9uLVByYWN0aWNlLUhhYml0LUd1aWx0LUZyZWUvZHAvMTU2NzMxNTU2OS9yZWY9c3JfMV80P3M9Ym9va3MmYW1wO2llPVVURjgmYW1wO3FpZD0xMzI2OTk2MjI5JmFtcDtzcj0xLTQ=">Overcoming Procrastination</a>&#8221; (creo que también está publicado como &#8220;The now habit&#8221;), de Neil A. Fiore. En él sostiene que <strong>la procrastinación se produce por miedo</strong>. Miedo al fracaso sobre todo, aunque también al éxito. Evitamos algo porque nos produce temor. No sabemos si vamos a poder llevarlo a cabo, y si fallamos, supondría un golpe a nuestra autoestima. Si pienso que soy un gran programador, y mi autoimagen positiva se basa en ello, puede darme miedo abordar un proyecto difícil en el que las posibilidades de fracasar sean altas. Por ejemplo, a mi me cuesta muchísimo abordar un proyecto con Rails. Es un framework de desarrollo de aplicaciones que me resulta complicado (probablemente porque hay mucha información implícita que hay que dominar antes de ser efectivo) y cuando intento programar algo utilizando Rails me siento como un niño pequeño que estuviese programando por primera vez. Como ser un buen programador forma parte de la imagen positiva que tengo de mi mismo, comenzar un proyecto en Rails significa correr el riesgo de que esa imagen se tambalee y mi autoestima quede dañada. Seguramente por eso he dejado todos los proyectos en Rails que he comenzado a la mínima dificultad que he tenido. La justificación interna es que lo dejo porque quiero, no porque no sepa solucionar los problemas, y de esa forma mi autoestima queda preservada. Esto no me parece buena idea, ya que se trata de reforzar un conocimiento incorrecto de nosotros mismos en vez de tener la valentía de afrontar la realidad y aceptarnos tal y como somos.</p>
<p>También puede ser que procrastinemos porque tenemos <strong>miedo de las consecuencias que puedan producirse si triunfamos</strong>. Creo que esto me sucede a veces cuando tengo que dedicarle tiempo a las oposiciones de profesor. Aprobarlas conllevaría un cambio radical en mi vida: dejaría un trabajo estable y bien pagado que es el único que conozco. Tendría la inseguridad de no saber en qué localidad iba a tener mi puesto de trabajo, quizá a doscientos metros de casa pero quizá también una distancia que me obligase a tener que vivir lejos de mi mujer y de mi hija. Tendría que enfrentarme a una profesión nueva para la que no sé realmente si estoy preparado, a unos alumnos indisciplinados, a una materia que apenas conozco. Todos estos miedos pueden pesar mucho en ocasiones y, si no son explícitos, nos llevan a evitar abordar una tarea porque nos da miedo lo que pueda pasar si la terminamos.</p>
<p>Entonces, ¿quien tiene razón? ¿Es la procrastinación una reacción de miedo, o una señal de nuestro inconsciente que indica nuestros verdaderos intereses? Creo que ambas cosas:</p>
<ol>
<li>Puede ser un síntoma de que lo que estamos evitando es algo que inconscientemente sabemos que no queremos hacer, aunque conscientemente pensemos que sí.</li>
<li>Puede ser un síntoma de que estamos evitando algo que nos da miedo hacer</li>
</ol>
<p>Por lo tanto, sería malo dejarnos llevar por la procrastinación en todas las ocasiones porque de ese modo evitaríamos <strong>enfrentarnos con nuestros verdaderos miedos</strong> (y ese enfrentamiento es lo que nos va a hacer crecer). Pero también sería malo intentar vencer siempre la procrastinación, porque acabaríamos haciendo cosas que en realidad no son importantes para nosotros. Creo que, cuando nos demos cuenta de que estamos procrastinando, el mejor camino sería  <strong>tener un momento de introspección</strong>. Reflexionar y averiguar en cual de los dos casos estamos. En el primer caso la estrategia sería abandonarse a la procrastinación, y en el segundo enfrentarnos a nuestros miedos.</p>
<p>Esto, claro, es como tantas otras cosas: fácil de decir pero mucho más complicado de llevar a cabo. Pero por lo menos saber qué es lo que hay que hacer es un buen comienzo.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=814" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2012/01/20/procrastinando/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cambiando de turno</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2012/01/12/cambiando-de-turno/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2012/01/12/cambiando-de-turno/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 13:40:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[ondo ibili maripili]]></category>
		<category><![CDATA[el sentido de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[futuro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=806</guid>
		<description><![CDATA[El yayo ha muerto. Hace un poco más de tres años ya estuvo a punto. Había aguantado muy bien hasta este verano, cuando su cuerpo empezó a fallar poco a poco. En seis meses pasó de ir a comprar el pan cada día a cagarse encima y no poder apenas levantarse del sofá. Por suerte [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El yayo ha muerto. Hace un poco más de tres años <a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvMjAwOC8wOC8=">ya estuvo a punto</a>. Había aguantado muy bien hasta este verano, cuando su cuerpo empezó a fallar poco a poco. En seis meses pasó de ir a comprar el pan cada día a cagarse encima y no poder apenas levantarse del sofá. Por suerte no se murió sólo: mis padres y mis tíos estuvieron presentes en la habitación hasta el último momento, aunque él ya había perdido prácticamente la conciencia.</p>
<p>Ha vivido 97 años, casi todos ellos con una salud casi perfecta.</p>
<p>Era mi último abuelo. Con su despedida, la muerte ha avanzado un turno: si no hay ningún accidente, ninguna enfermedad grave, los siguientes en morir serán nuestros padres. <strong>Luego, moriremos nosotros</strong>. Ahora estoy en segunda línea de fuego. Mi generación ha sido reemplazada por la de nuestros hijos, y se va acercando el momento en el que mi hermano y mis primos seamos ancianos y empecemos a morir. Después de que lo hagan nuestros padres. Segundo turno.</p>
<p><span id="more-806"></span></p>
<p>Ver a la muerte más cerca me ha hecho reflexionar todavía más sobre el sentido de la vida, lo que hace que este mundo merezca ser vivido. Mi abuelo ha vivido 97 años, ha tenido saludo, pero <strong>¿su vida ha merecido la pena?</strong></p>
<p>He estado haciendo memoria, y no recuerdo haberle visto nunca hacer algo significativo.</p>
<p>Los recuerdos de mi infancia son muy vagos, pero en ellos aparece mi abuela, no él. Por los comentarios que he oído de adulto sé que no se relacionaba demasiado con sus nietos. <strong>Iba a su rollo</strong>, a sus cosas. Siempre fue muy independiente y no le gustaba la responsabilidad que implica el vínculo afectivo con un niño pequeño. También tenía una relación bastante seca con mi madre y mis tíos, así que imagino que cuando ellos eran pequeños las cosas no debieron de ser muy diferentes. Creo que debió de ejercer el papel de marido proveedor, que traía dinero a casa pero que no se preocupaba ni de tareas domésticas ni del cuidado de los hijos.</p>
<p>Le gustaba leer. Dedicaba muchas horas al día a la lectura hasta que sus problemas de la vista se lo impidieron. Le gustaba pasear. Durante muchos años tuvo una perra, que le acompañaba a todas partes. Pero casi siempre iba sólo. No le gustaba relacionarse demasiado con otras personas. No le recuerdo viendo regularmente a un grupo de gente, participando en algún proyecto conjunto, ayudando a alguien. <strong>Nunca le vi dar un beso</strong>, un abrazo, decir una palabra amable. Iba a su aire. Leyendo, viendo televisión, dando paseos. Matando el tiempo. Estuvo muchos años jubilado, pero cuando trabajaba lo hacía en la oficina de una empresa. Trabajo burocrático, nada especial.</p>
<p>¿Cuales fueron sus pensamientos en estos últimos años? ¿En qué pensó cuando estaba tumbado en la cama del hospital, consciente —porque era consciente de ello— de que se moría?</p>
<p>Nunca podré saberlo. Pero si yo hubiera tenido una vida como la suya, lo que pensaría es: &#8220;vaya mierda&#8221;. Estar en el mundo para esto. Le recordaremos un tiempo, cada vez menos con los años, pero su paso por el mundo no ha dejado ninguna huella. No estableció una relación significativa con sus hijos, con sus nietos, con nadie. No participó en ningún proyecto que hiciese del mundo algo mejor. <strong>No tuvo grandes sueños</strong>, y si los tuvo, ni los dijo ni intentó cumplirlos. La suya ha sido una vida estándar, sin más significado.</p>
<p>La vida de mis padres no es muy diferente. Han tenido más relaciones sociales que mi abuelo, pero nada más. Ningún sueño. Ninguna esperanza. Ni siquiera tienen una buena relación con sus hijos.</p>
<p>¿Qué pensaré yo el día que esté en mi lecho de muerte? ¿Qué pensaréis vosotros? ¿Dejaremos el mundo satisfechos de haber vivido una vida plena, o nos iremos jodidos, pensando que merecíamos que la vida fuera otra cosa?</p>
<p>Estoy en el segundo turno, y <strong>si mañana me tocase morirme lo que pensaría es: &#8220;vaya mierda&#8221;</strong>. Se me ha dado una vida humana maravillosa en un entorno rico y seguro. He tenido la posibilidad de hacer mil cosas: de viajar, de estudiar, de vivir. Y sin embargo, no he sabido hacer nada con mi vida en cuarenta años. Soy un oficinista estándar al que casi nadie echaría de menos si no volviese a levantarse mañana.</p>
<p>Estoy en el segundo turno, y tengo que espabilar si quiero que mi vida sea significativa. Ya me estoy moviendo, pero he de darme prisa. Cuando somos niños, todo es potencialidad e ilusión. El mundo entero es una maravilla. Conforme crecemos, nuestro tiempo se agota. Hemos tomado decisiones que restringen nuestras posibilidades. Nos encasillamos en un rol social, en unos compromisos económicos. Somos menos flexibles, menos energéticos. <strong>Tenemos menos tiempo y menos fuerza para reaccionar</strong>.</p>
<p>Ahora estoy volcado en la crianza de mi hija. Mi relación con ella y con mi pareja es muy diferente a la que siempre se ha vivido en mi familia: es algo especial, donde hay mucho amor, y que hace que la vida merezca la pena. Pero necesito más. Algo que lo englobe todo, que <strong>le de significado</strong> y que consiga que, cuando sepa que voy a morir, me haga pensar que mi vida ha sido digna de ser vivida.</p>
<p>Tengo que hacer algo, buscar ayuda. Porque no tengo demasiado tiempo. Estoy en el segundo turno, y la muerte ya me mira por el rabillo del ojo mientras le da vistazos impacientes al reloj.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=806" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2012/01/12/cambiando-de-turno/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Empezando el año</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2012/01/05/empezando-el-ano/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2012/01/05/empezando-el-ano/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 05 Jan 2012 14:32:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[futuro]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=799</guid>
		<description><![CDATA[2011 ha terminado. El penúltimo año de la historia, según el calendario maya. Celebramos el cambio de año. No es más que un punto arbitrario en el tiempo que hemos elegido como podríamos haber elegido cualquier otro. Aun así, es importante. Lo es porque al fin y al cabo la importancia y la significación es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>2011 ha terminado. El penúltimo año de la historia, según el calendario maya.</p>
<p>Celebramos el cambio de año. No es más que un punto arbitrario en el tiempo que hemos elegido como podríamos haber elegido cualquier otro. Aun así, es importante. Lo es porque al fin y al cabo la importancia y la significación es algo que asignamos los seres humanos a las cosas, no una cualidad de las cosas en sí. Y lo que le asignamos a este punto en el tiempo es la significación de un cambio de etapa, la ilusión de la apertura de un nuevo ciclo y la reflexión sobre el tiempo que se nos ha ido.</p>
<p>Es un poco extraño celebrar un cambio ese día concreto, cuando no coincide con ningún otro ritmo de los que llevamos los seres humanos. Sería más lógico celebrarlo en un cambio de estación, al pasar del frío del invierno a la promesa de la primavera. O celebrarlo al final (o al comienzo) del curso escolar, cuando sí que hay realmente un cambio en las rutinas del día a día de las personas —al menos para los que tenemos hijos o para los que todavía son niños o estudiantes—. He estado mirando un poco y he averiguado que los romanos celebraban el año nuevo el 25 de marzo, que fueron ellos quienes lo cambiaron al uno de enero, y que hay una diversidad cultural enorme en la celebración del fin de año (podéis haceros una idea mirando <a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3VzdWFyaXMudGluZXQuY2F0L3ZuZS9jYWxfMDEuaHRt">aquí</a> y <a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5jdWx0dXJhY2xhc2ljYS5jb20vP3E9bm9kZS8xMjAx4oCL">aquí</a>) Aunque parece que lo que es universal es la celebración de un cierre y un comienzo de ciclo.</p>
<p>Lo que quiero compartir con vosotros en este post es una reflexión sobre lo que me sucedió el año pasado y sobre lo que espero de este nuevo año. Cosas que os sonarán a  los que me hayáis ido siguiendo desde que volví a escribir en abril, y que espero que me sirvan (como todos los posts de mi blog) para aclararme yo mismo un poco más y centrar mis ideas.</p>
<p>¿Qué es lo que ha sido para mi 2011? Creo que es un año que se define por tres cosas: un cambio de etapa, una necesidad de maduración y un cambio de foco.</p>
<p><span id="more-799"></span></p>
<p>El <strong>cambio de etapa</strong> se ha dado en varios niveles. A nivel profesional, mi empresa fue absorbida y me hizo caer en el Vortex (donde aún permanezco pero llevándolo con más dignidad). A nivel familiar: hemos pasado de una época en la que nuestra hija era un bebé muy apegado a su madre a otra en la que es una niña y empieza a abrirse al mundo, al colegio, a otras personas y actividades. También se ha consolidado la ruptura que había con mi familia materna; no tengo apenas relación con ellos y parece que la cosa va a seguir así por mucho tiempo. Y a nivel de amistades: me he dado cuenta de que se han apagado definitivamente las relaciones que tenía con mis antiguos amigos. Tabula rasa: con mis casi cuarenta años no tengo amistades, no tengo gente con la que me relacione habitualmente, empiezo de cero. Un cambio de etapa en ese aspecto que sólo se ha iniciado y que aún no lleva a ninguna parte.</p>
<p>La <strong>necesidad de maduración</strong> ha venido por el miedo a la muerte. Gracias a una monja budista (a la que todavía no sé si mandar a la mierda o agradecérselo) me he enfrentado cara a cara con mi propia mortalidad. Aunque intelectualmente sabía que voy a morir, me he dado cuenta a un nivel más interno, más emocional. Soy capaz de ver como pasa el tiempo y la mella que va haciendo en nosotros. <strong>Nuestra propia mortalidad es algo que inconscientemente dejamos de lado en nuestro día a día</strong>, actuando como si fuéramos a vivir para siempre. Yo ahora ya no puedo hacerlo. Páginas como <a title=\"Back to the Future\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2lyaW5hd2VybmluZy5jb20vYmFjay10by10aGUtZnV0L2JhY2stdG8tdGhlLWZ1dHVyZS/igIs=">esta</a> me hacen estremecerme ante la inexorabilidad del paso del tiempo. Este miedo me ha hecho plantearme para qué sirve mi vida, hacia dónde voy. Me ha hecho madurar y me ha embarcado en un proyecto en el que intento dotar de sentido a mi vida, tomar las riendas y <strong>convertirla en algo significativo</strong>; algo que, aunque no cambie el mundo, sirva para que me sienta orgulloso de ello en mi lecho de muerte. Empiezo a ver algunas cosas, como por ejemplo que una vida con sentido tiene que estar centrada de un modo u otro en ayudar a los demás. Pero todavía es sólo un proyecto, una necesidad a cubrir más que algo en lo que poder avanzar.</p>
<p>El <strong>cambio de foco</strong> ha venido por el inicio del colegio de mi niña y por su apertura al mundo. Su madre y yo llevamos un estilo de crianza respetuosa; el que he descubierto desde su nacimiento y que me parecía más normal conforme más leía y me informaba sobre ello. Sin embargo, cuando mi hija se ha relacionado con otras organizaciones y otras personas me he dado cuenta de que lo que vemos como sentido común no es más que una excepción. La gente es muy bruta con los niños, no los intentan entender ni son conscientes de sus posibilidades y sus carencias temporales. He sufrido mucho viendo cómo los tratan la sociedad y las personas, hasta sus propios padres, y como consecuencia de ese sufrimiento me he centrado en ellos. Como ya expliqué en su día es algo que creo que va a tener un largo recorrido, de hecho forma parte de mi propósito de vida. Sin embargo este cambio de foco es algo todavía más intelectual que práctico, ya que sigo sin tener ni la menor idea de cómo ayudar a los niños con mis capacidades actuales. Pero estoy avanzando hacia allí, y a alguna parte llegaré tarde o temprano. También se ha producido otro cambio importante: antes pensaba en ser profesor por el horario, por la comodidad, por el sueldo. Ahora quiero ser profesor porque quiero estar con niños y ayudarles a aprender y a crecer. Estoy empezando a <strong>amar la profesión</strong>, a leer sobre el tema, a pensar en serio en la enseñanza. Tengo ganas de intentar poner en práctica todas las ideas que estoy descubriendo sobre la buena educación, aunque suponga renunciar a parte de mi tiempo libre y de mi dinero. La enseñanza está empezando a ser algo por lo que vivir más que algo de lo que vivir.</p>
<p>Eso ha sido, de forma significativa, lo que me ha deparado el año. Me decidí a actualizar un documento con los hechos relevantes que me iban pasando cada año, y allí hay apuntados mil detalles mayores y menores de lo que ha ido sucediendo: la muerte de mi periquito, el cambio del sofá del comedor, los viajes y salidas, el cambio de puerto de mi barco&#8230; Pero, personalmente, los cambios que han hecho que vea el mundo de otra forma y que van a afectar de forma permanente a mi relación con la vida son los que os he comentado en los párrafos anteriores.</p>
<p>¿Y para este año? ¿Que es lo que espero conseguir?</p>
<p>Como objetivos principales, me he marcado tres. Aprendí que los objetivos principales tienen que ser cosas que, de conseguirlas, van a cambiar tu vida de forma significativa. Pueden haber otros objetivos secundarios, pero conseguirlos no van a suponer un cambio cualitativo. Por ejemplo: en mis objetivos secundarios para este año está aprobar el First Certificate para obtener la capacitación de enseñanza en inglés. Es algo importante, que va a hacer que avance en mis planes, pero que no va a suponer un cambio radical si lo consigo o si no lo hago. Sin embargo, uno de mis objetivos principales es tener otro hijo. El tener o no otro hijo lleva a dos vidas totalmente diferentes, supone un cambio de rumbo importante para el futuro: por eso es un objetivo principal.</p>
<p>Los que he elegido para este año son estos tres:</p>
<ul>
<li><strong>Averiguar y centrar el sentido de mi vida</strong>. Ahora es algo difuso, que todavía no tengo internalizado, y que sólo se refleja de forma bastante débil en las acciones y decisiones de mi día a día. Tener claro cual es el sentido de mi vida puede suponer un foco de energía enorme, algo que me ayude a <strong>centrar mis esfuerzos</strong> en aquello que sea verdaderamente significativo para mi y a poder trabajar y organizarme de forma mucho más motivada, sabiendo que avanzo en la dirección correcta. No sé todavía demasiado bien qué haré para conseguirlo: tengo en mente leer libros sobre el tema, asistir a sesiones con un coacher profesional&#8230; Pero espero poder avanzar bastante en este aspecto de una u otra forma.</li>
<li><strong>Tener otro hijo</strong>. Esto debería resultar bastante fácil: en principio no hay más que follar como locos. Sin embargo, con el estilo de vida que llevamos ahora nos resulta complicado; tenemos el corazón y las fuerzas centrados en otras cosas: la crianza de nuestra hija, el día a día que es agotador&#8230; Tenemos que encontrar tiempo para nosotros, para mimarnos y volver a darle importancia a nuestra <strong>vida como pareja</strong> además de como padres. Y cuando el nuevo hijo esté en camino habrá que prepararse para recibirlo, tanto en el espacio físico como en el espacio emocional y en las rutinas. diarias Todo esto es algo lo suficientemente importante como para que sea uno de mis objetivos para este año.</li>
<li>El tercero es <strong>relacionarme con gente que comparta mi visión de crianza y de educación</strong>. Para mi el mundo de los niños es algo nuevo, y necesito construir una red de relaciones con gente afín que me ayude a tener visiones más profundas sobre el tema y a poder empezar a poner en práctica todo lo que estoy aprendiendo, ayudando a los demás de una forma u otra si es posible. Esa red de relaciones me va a ayudar a convertirme en lo que espero llegar a ser, un experto en crianza y educación alternativas, además de la satisfacción que produce de por si relacionarse con personas afines y que, en este caso, suelen tener puntos de vista bastante abiertos.</li>
</ul>
<p>Así que ya sabéis sobre qué temas os voy a dar el coñazo a partir de ahora con mis posts. Dentro de un año, si los mayas estaban equivocados y el mundo todavía sigue girando, veremos hasta dónde he podido llegar.</p>
<p>Me encantaría saber cuales son los planes que os habéis propuesto vosotros. ¿Habéis pensado algo?</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=799" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2012/01/05/empezando-el-ano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Pagando por la felicidad</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/12/21/pagando-por-la-felicidad/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/12/21/pagando-por-la-felicidad/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 21 Dec 2011 14:19:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[el sentido de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[futuro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=793</guid>
		<description><![CDATA[Yo ahora cobro 2200 euros netos al mes y trabajo sólo por las mañanas. Ya sé que soy un privilegiado en ese aspecto y que más de uno mataría por estar donde estoy. Sin embargo no soy feliz aquí, y quiero cambiar. El problema con tener tan buenas condiciones laborales —que hoy en día están [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo ahora cobro 2200 euros netos al mes y trabajo sólo por las mañanas. Ya sé que soy un privilegiado en ese aspecto y que más de uno mataría por estar donde estoy. Sin embargo no soy feliz aquí, y quiero cambiar.</p>
<p>El problema con tener tan buenas condiciones laborales —que hoy en día están totalmente fuera de mercado— es que tienes muy poco margen para moverte. <strong>Vayas donde vayas, el sueldo y el horario van a ser peores</strong>. No he mirado demasiado pero la información que me llega es que gente con la misma preparación que yo cobra bastante menos, y trabajan más horas que un ingeniero nuclear iraní. ​</p>
<p>Eso significa que, si quiero cambiar de trabajo, me va a costar dinero.</p>
<p>¿Cuánto dinero?</p>
<p><span id="more-793"></span></p>
<p>Ayer estuve sondeando una de las posibilidades que barajo en cuanto a mi futuro profesional. Es una de las alternativas más viables dentro de mis hipotéticos trabajos futuros. La información que obtuve es que se cobra, como máximo, 1700 euros brutos al mes. No sé cuánto será eso en neto, pongamos que 1400 al mes. Es una cooperativa, así que además habría que poner un capital de unos 30.000 euros para empezar a trabajar allí. El horario, aunque bueno, es peor que el que tengo ahora. Para el capital inicial tendría que pedir un préstamo, así que además me tocaría pagar unos 150 euros adicionales al mes durante los cuatro o cinco primeros años.</p>
<p>El resultado neto es que cobraría <strong>800 euros mensuales menos</strong> (950 euros menos los primeros años) y tendría disponibles entre y dos o tres horas menos cada día. La siguiente opción más viable, aunque no me gusta tanto en cuanto trabajo, es de profesor de secundaria en la educación pública. Se cobran unos 1700 euros al mes (y seguramente lo bajen a lo largo de la legislatura). Eso son 500 euros mensuales menos de lo que cobro ahora.</p>
<p>¿Estoy dispuesto a pagar ese precio? De quinientos a ochocientos euros menos al mes por ser más feliz.</p>
<p>Creo que, sin duda, lo pagaría. Para mí lo más importante es la felicidad, y <strong>si el dinero sirve para algo es para conseguirla</strong>: tanto a nivel de cubrir las necesidades básicas (comida y techo) como para cubrir necesidades más avanzadas como las de seguridad y relación con otras personas. El objetivo último del dinero es ayudarte a ser feliz, y no parece que sea buen negocio cambiar dinero por hacer algo que me vuelve muy desgraciado. No se me ocurre qué puedo comprar con ochocientos euros que compense el vacío de sentido al que tengo que enfrentarme cada mañana cuando voy al trabajo.</p>
<p>Todo esto me sirve para darme cuenta de que, <strong>para ser feliz, voy a tener que ajustar mi nivel de vida a la baja</strong>.</p>
<p>Ahora mismo no tengo ni idea de cómo hacer. Estamos en una situación económica un tanto precaria aunque temporal, porque mi pareja pidió una excedencia para criar a nuestra hija. Aunque eso cambiará dentro de poco, no será suficiente como para ahorrarme 800 euros al mes. Tendré que tirar de algo más, y no sé de qué: no compro mucha ropa, no me doy caprichos&#8230; Eso sí, <strong>gasto mucho dinero en crecimiento persona</strong>l: cursos, libros, seminarios. ¿Tendré que renunciar a ello? Pues seguramente. Me tocará buscar formas más baratas para formarme: viajes a la biblioteca en vez de comprar los libros, ese tipo de cosas. Y demos gracias por que existe Internet.</p>
<p>Suena duro, pero hay mucha gente que lo ha dejado todo para seguir su propio camino y han sido felices. Aunque lo mío no va a ser tan exagerado, espero que la cosa también me funcione y el cambio merezca la pena.</p>
<p>Me voy de vacaciones hasta el año que viene así que aprovecharé para reflexionar sobre el asunto. Tendré que incluir entre mis propósitos de año nuevo el <strong>hacer algún tipo de downgrade económico</strong>. Aunque también podría ser que mañana me tocase la lotería y dejase de comerme la cabeza con estas milongas, quien sabe.</p>
<p>¿Vosotros pagaríais por ser más felices? Supongo que sí, pero&#8230; ¿hasta dónde estaríais dispuestos a llegar?</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=793" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/12/21/pagando-por-la-felicidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Arrepintiéndose ante la muerte</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/12/15/arrepintiendose-ante-la-muerte/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/12/15/arrepintiendose-ante-la-muerte/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 15 Dec 2011 19:55:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[el sentido de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=787</guid>
		<description><![CDATA[He leído un artículo que circula por Internet estos días, escrito por una mujer que ha estado trabajando durante años en una unidad de cuidados de enfermos terminales. En el artículo expone cuales son los principales arrepentimientos de las personas una vez que se enfrentan a su propia muerte. Los puntos que comenta la autora, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He leído <a title=\"Los cinco principales arrepentimientos ante la muerte\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5hYmMuZXMvMjAxMTEyMTQvbWVkaW9zLXJlZGVzL2FiY2ktY29zYXMtYW50ZXMtbW9yaXItMjAxMTEyMTQwOTMxLmh0bWw=">un artículo que circula por Internet estos días</a>, escrito por una mujer que ha estado trabajando durante años en una unidad de cuidados de enfermos terminales. En el artículo expone cuales son los <strong>principales arrepentimientos de las personas una vez que se enfrentan a su propia muerte</strong>.</p>
<p>Los puntos que comenta la autora, aquellas cosas de las que la gente se lamenta con mayor frecuencia,  son estas:</p>
<blockquote>
<ol>
<li><em>Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí</em></li>
<li><em>Desearía no haber trabajado tan duro.</em></li>
<li><em>Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos.</em></li>
<li><em>Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos.</em></li>
<li><em>Desearía haberme permitido ser más feliz.</em></li>
</ol>
</blockquote>
<p>A mí, ahora mismo, me jodería bastante morirme. Pero, para variar, me he dado cuenta de que no sería por ninguno de los puntos anteriores:</p>
<ul>
<li><span id="more-787"></span>Jamás en la vida he hecho lo que los otros esperaban de mí.</li>
<li>No he trabajado duro. El trabajo nunca ha sido una de mis prioridades. Últimamente me parezco cada vez más <a title=\"Wally el de Dilbert\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VuLndpa2lwZWRpYS5vcmcvd2lraS9XYWxseV8lMjhEaWxiZXJ0JTI5">a Wally</a></li>
<li>He aprendido a expresar mis sentimientos. Tarde, pero lo he hecho.</li>
<li>No tengo contacto con mis amigos, pero es porque he cambiado y mis amigos no han cambiado conmigo. Son personas que pertenecen a mi pasado y, aunque las aprecio, creo que no forman parte de mi futuro.</li>
<li>Si no he sido más feliz no es porque no me lo haya permitido a mi mismo, sino porque no he sabido hacerlo mejor.</li>
</ul>
<p>Entonces, ¿cuales son las cinco cosas de las que más arrepentiría, o las que más me fastidiarían si supiese que voy a morir? Creo que estas:</p>
<ol>
<li>Desearía haber tenido un proyecto de vida y haber trabajado para cumplirlo</li>
<li>Desearía haberme relacionado con más personas y haber fraguado más amistades con gente especial</li>
<li>Desearía no haber pasado tanto tiempo en un trabajo que no me gusta</li>
<li>Desearía haber aprendido a ser mejor persona: más empático, con menos mala leche, más abierto.</li>
<li>Desearía haber visto crecer a mis hijos y convertirse en personas felices e independientes</li>
</ol>
<p>La buena noticia es, aparte de que no me voy a morir por ahora (crucemos los dedos) es que <strong>estoy trabajando para solucionar todos y cada uno de esos puntos</strong>. En ocasiones no veo avances, me da la impresión de que me cuesta más de la cuenta hacerme con las riendas de mi propia vida, pero lo importante es que estoy trabajando en ello y de una forma u otra encontraré la manera de hallar mi lugar en el mundo. Creo que la educación que he recibido, tanto en el colegio como por parte de mis padres, es un peso enorme que me está impidiendo encontrarme con mi propio yo. Pero creo también que con tesón, esfuerzo y quizá algo de ayuda pueda conseguirlo.</p>
<p>¿Y vosotros? ¿<strong>De qué os arrepentiríais si fueseis a morir</strong>? Porque, siento ser yo quien os lo diga&#8230; pero vais a morir.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=787" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/12/15/arrepintiendose-ante-la-muerte/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Conformándose con lo que son</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/12/02/conformandose-con-lo-que-son/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/12/02/conformandose-con-lo-que-son/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 14:25:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[almuerzos]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[proyectos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=778</guid>
		<description><![CDATA[He empezado mi cruzada a favor de los niños. Lo he hecho con la gente que tengo cerca de mí, y con cosas sencillas. Hablando de crianza y de educación con mis compañeros de trabajo. Empezando con cosas básicas como intentar que entiendan que darle un cachete a un niño es violencia, mostrándoles visiones diferentes [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>He empezado mi cruzada a favor de los niños.</p>
<p>Lo he hecho con la gente que tengo cerca de mí, y con cosas sencillas. Hablando de crianza y de educación con mis compañeros de trabajo. Empezando con cosas básicas como intentar que entiendan que darle un cachete a un niño es violencia, mostrándoles <strong>visiones diferentes</strong> de cómo criar o educar a los niños. Aprendiendo a argumentar, a convencer, a sufrir reveses dialécticos. Si quiero seguir por este camino tendré que saber persuadir y transmitir mis ideas, y estas son mis primeras prácticas para conseguirlo.</p>
<p>Viéndolos con los ojos con los que los veo ahora, más atento a los detalles, me doy cuenta de que siguen un estilo de crianza y educación muy tradicional y continuista.</p>
<p>También me he dado cuenta de una cosa que hace que las formas de ciar y de educar se perpetúen, y es la siguiente: la gente está conforme con lo que es, con cómo son, y eso hace que no se planteen métodos alternativos de educación. La reflexión básica es esta: mis padres me criaron de determinada manera y ahora soy así. Estoy contento con cómo soy, así que <strong>voy a aplicar el mismo método con mis hijos</strong> con la esperanza de que se conviertan en personas similares a como soy yo.</p>
<p><span id="more-778"></span></p>
<p>Aparte de la multitud de argumentos que podrían esgrimirse contra este razonamiento, hay algo en esa forma de pensar que al principio me cabreaba pero que al final me acaba entristeciendo, y es el <strong>conformismo</strong> que emana de ella. Como si quienes mantienen esa postura hubiesen llegado a un tope que no se puede superar, a un &#8220;soy así y esta es la máxima perfección de carácter a la que podía aspirar en esta vida&#8221;. O eso, o están tan pagados de sí mismos que no se imaginan que pueda haber algo mejor. No sé cual de las dos alternativas me resulta más preocupante.</p>
<p>Estoy de acuerdo en que hay personas que pueden estar orgullosas y satisfechas de ellas mismas (aunque también estoy seguro que esas personas serían las más proclives a querer crecer y evolucionar). Sin embargo la gente con la que he tenido estas conversaciones es <strong>gente normal, tirando a vulgar</strong>. Gente sin un propósito en la vida. Gente que trabaja en algo que no le gusta, y que va a trabajar dentro de poco en algo que le gusta todavía menos. Gente que ha estudiado una carrera que no le ha servido para nada, porque han acabado su vida profesional en un sector que ni les importaba ni les ha importado nunca. Gente que ni tiene un propósito en esta vida, ni se lo ha planteado. Gente con una o dos aficiones menores fuera del trabajo con las que van llenando su tiempo mientras envejecen y se van muriendo. Gente con una visión de la vida tan estándar que son intercambiables.</p>
<p>En otros foros he conocido a gente que ha salido de su zona de confort y han crecido como personas. Gente extraordinaria, con un brillo especial en los ojos, que siempre parecen tener algo interesante que decir. Yo no soy como ellos, ni de lejos. Pero al menos tengo la inquietud de mejorar, e intento hacerlo de la mejor manera posible. El motor está ahí, y en algún momento sé que dará algún resultado. Sin embargo, los compañeros con los que he hablado&#8230; me sorprenden, me horrorizan, me anonadan. <strong>¿No se dan cuenta de su potencial?</strong> Me dan ganas de agarrarles del cuello y gritarles, &#8220;despierta, despierta&#8221;. No entra en sus planes el crecer, evolucionar, intentar ser mejores personas con mejores cualidades. Simplemente, se dejan llevar por la vida y por las circunstancias.</p>
<p>¿Son estas personas el resultado de un método de educación que estimula el conformismo? ¿O es el conformismo el resultado de que la educación esté pensada para los hijos de gente con esta mentalidad? No lo sé, pero es difícil romper el círculo. Supongo que lo que estoy intentando no se podrá llevar a cabo con todo el mundo. Habrá que buscar <strong>personas que ya hayan dado un primer paso</strong>, que sientan en su interior que algo funciona mal en todo esto. Creo que es una tarea inútil intentar convencer a alguien que está a gusto con el sistema actual de que hay formas mejores de hacer las cosas, por muy claro que lo veamos nosotros.</p>
<p>Primera lección aprendida. Primer paso dado en este camino que no se donde acabará.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=778" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/12/02/conformandose-con-lo-que-son/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Defendiendo a los niños</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/11/28/defendiendo-a-los-ninos/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/11/28/defendiendo-a-los-ninos/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2011 14:31:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[crianza]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[sueños]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=769</guid>
		<description><![CDATA[Ya sé cual es el propósito de mi vida. Terminé el ejercicio que comenté en su día, y la conclusión a la que he llegado es la siguiente: &#8220;El propósito de mi vida es ayudar a los niños a crecer en libertad&#8221; ¿Qué narices quiere decir eso? Pues es lo primero que tengo que averiguar. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya sé cual es el propósito de mi vida. Terminé <a title=\"Post: &quot;intentando llorar&quot;\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvMjAxMS8wOS8yMy9pbnRlbnRhbmRvLWxsb3Jhci8=">el ejercicio que comenté en su día</a>, y la conclusión a la que he llegado es la siguiente:</p>
<blockquote>
<h2>&#8220;El propósito de mi vida es ayudar a los niños a crecer en libertad&#8221;</h2>
</blockquote>
<p>¿Qué narices quiere decir eso? Pues es lo primero que tengo que averiguar.</p>
<p><span id="more-769"></span>Desde que soy padre&#8230; no: en realidad, después de un tiempo de ser padre, he empezado a interesarme por temas de crianza y de educación. Me gusta hacer las cosas de manera informada. Quizá demasiado, pero soy feliz así. Cuando empecé a sentirme descontento con el actual sistema de partidos, en vez de bajarme al bar a despotricar con los amigos lo que hice fue leer un puñado de libros sobre teoría democrática y apuntarme a la carrera de ciencias políticas para saber cómo leches funciona esto en realidad y cómo debería funcionar.</p>
<p>Conforme me encuentro con problemas y situaciones nuevas en la crianza, estoy reaccionando de la misma forma: <strong>buscando la mejor información posible</strong>. Llevo leídos en estos dos años unos cinco o seis libros sobre crianza, sueño y alimentación. Desde que nos hemos tenido que plantear el tema de la educación de nuestra hija, he leído otros cinco o seis libros sobre el tema. No he leído más porque mi compañera ha leído también un número similar y compartimos la información que nos encontramos. En estos dos años hemos hecho una especie de master por libre sobre crianza, pediatría y alimentación infantil. Hay otros padres que lo único que han leído sobre crianza son artículos de las revistas del estilo &#8220;mi bebé y yo&#8221;, con títulos como &#8220;la papilla: ¿de frutas o de verduras?&#8221;, y sus hijos se crían sin demasiados traumas. Pero no es mi forma de hacer las cosas (además, y aunque no lo reconozco públicamente, en realidad pienso que los hijos de esa gente serán más desgraciados en el futuro, qué narices).</p>
<p>Después de todas estas lecturas, y después de fijarme mucho en cómo se relaciona la gente con sus hijos, me he encontrado con algo que no esperaba: <strong>tratamos muy mal a los niño</strong>s.</p>
<p>Por lo que estoy viendo, en nuestra sociedad <strong>damos a los niños casi la misma consideración que a un animal doméstico</strong>. No respetamos sus ritmos. No valoramos lo que necesitan. Ni siquiera admitimos que puedan tener deseos diferentes a nosotros. Para casi todo el mundo —muchas veces de forma inconsciente y desde un amor mal entendido— los niños no tienen la misma dignidad que un adulto. Pensamos que deben obedecer de forma ciega lo que les decimos porque, qué coño, son los niños. Pensamos que tenemos derecho a decidir sobre su futuro, a obligarles a recorrer un camino que decidimos nosotros. En el colegio les decimos qué tienen que aprender, cuándo, cómo. Los tratamos poniendo siempre, siempre, nuestras necesidades por delante. Hay grados en esto, desde luego: desde algunos agravios menores hasta actitudes que no pueden calificarse de otra cosa que no sea maltrato infantil. Pero, en general, no dejamos que nuestros hijos sean personas independientes y se desarrollen como tales.</p>
<p>No llevo mucho tiempo con este tema, pero creo que mi interés en el bienestar de los niños no es un interés pasajero. Tanto, como para hacer de ello <strong>mi proyecto de vida</strong>. Quizá me equivoque, pero creo que no. Algo me ha tocado una fibra sensible, descubriendo una parte de mí, una sensibilidad y unos intereses que tenía ocultos hasta ahora; y quiero seguir ese camino porque pienso que voy a disfrutar mucho recorriéndolo.</p>
<p>Volviendo al propósito de mi vida. ¿Qué es <em>&#8220;ayudar a los niños a crecer en libertad&#8221;</em>?. Pues así, a priori, todavía no es más que una vaga idea. ¿Se trata de montar una ONG que ayude a los niños? ¿Puedo colaborar desde la enseñanza? ¿Tengo que dedicarme a promover cursos de crianza respetuosa? Todavía no tengo ni idea, sólo tengo una dirección general hacia la que avanzar.</p>
<p>Por lo menos, la brújula de mi vida empieza a apuntar hacia alguna parte. Empieza a ser el momento de izar las velas y empezar a navegar, con el convencimiento de que al final del camino habrá un puerto esperando.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=769" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/11/28/defendiendo-a-los-ninos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Despidiendo a un amigo</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/11/25/despidiendo-a-un-amigo/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/11/25/despidiendo-a-un-amigo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2011 14:02:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[despedidas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=719</guid>
		<description><![CDATA[Willy siempre estaba allí, en el comedor. Vivía en una jaula situada encima de un soporte metálico blanco. El pie bailaba un poco y, mientras él saltaba de un palo a otro, el soporte se balanceaba haciendo un ruidito característico que se oía de fondo mientras gritaba las cuatro palabras que había aprendido cuando era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Willy siempre estaba allí, en el comedor. Vivía en una jaula situada encima de un soporte metálico blanco. El pie bailaba un poco y, mientras él saltaba de un palo a otro, el soporte se balanceaba haciendo un ruidito característico que se oía de fondo mientras gritaba las cuatro palabras que había aprendido cuando era más joven: &#8220;Pecadorrr, pecadorrr. Eres un fistro de periquitorrr&#8230;&#8221;. Cuanto más ruido había en el ambiente, más chillaba él. Se ponía contento, como loco. No medía más de medio palmo pero llenaba con su presencia todo el salón.</p>
<p>Eso era Willy: el alma de nuestro comedor, lo que hacía que esa habitación estuviera viva.</p>
<p><span id="more-719"></span>Nunca tuve con él la relación estrecha que tenía con mi anterior periquito. No lo sacaba demasiado de la jaula, no jugábamos mucho juntos, pero desde hacía más de ocho años siempre estaba allí. Entrabas al comedor y estaba en su sitio, mirándote por el rabillo de uno de sus ojos, o levantando la cabeza para ver quien había entrado si lo pillabas jugando en el fondo de la jaula. Se aseaba a conciencia todos los días y un par de veces al año cambiaba las plumas, dejando la habitación como si acabasen de destrozar un almohadón. Recuerdo que se asustaba de sus propias plumas: si alguna se quedaba enganchada en los barrotes de la jaula la miraba con desconfianza, y si un golpe de viento hacía que se moviera, se ponía a aletear como loco. No sé que debía pensar qué era aquello.</p>
<p>Él fue mi compañero cuando tuve que vivir unos meses de soltero. No se quejó de que lo tuviera a veces allí medio abandonado, mientras yo estaba con mis cosas, dedicándole tan sólo la atención mínima para ponerle agua y comida.<br />
Aguantó sin echarme nada en cara todo el tiempo que me llevó centrarme, encontrar de nuevo mi camino.</p>
<p>Desde que estoy con mi chica, Willy había formado también parte de nuestra relación. Como Nana, su perra. Dos chicos y dos chicas que un día decidieron irse a vivir juntos. Al igual que mi chica y yo tuvimos que adaptarnos, Nana y él también tuvieron sus más y sus menos. Nana aprendió que Willy no era una presa que cazar, y Willy aprendió a no hacer rabiar a Nana provocándola desde su jaula. Cuando nació mi hija también llegaron a hacer buenas migas. Mi hija se reía como una loca con sus gracias, y a Willy le encantaba que metiera su dedo gordezuelo dentro de la jaula para jugar con él.</p>
<p>Willy hubiera sido feliz en el campo. Cuando pasábamos una temporada en Almenara y lo sacábamos a la terraza se volvía loco chillándole a los otros pájaros, disfrutando de la cantidad de trinos, gorjeos y piídos que se oían durante todo el día. Cuando volvíamos a la ciudad estaba durante un par de días mohíno en su jaula, como echando de menos los buenos tiempos en los que tenía con quien hablar durante todo el día. Después, se ponía a contarle sus penas a los ruidos de la televisión o a los cantantes que sonaban en la mini cadena. También le gustaba muchísimo bañarse. Cada vez que le limpiaba la jaula se las apañaba para colocarse debajo del chorro de la ducha hasta acabar empapado, con todas las plumas mojadas y la tripa al aire. Se quedaba pequeño y encogido, como de la mitad de su tamaño, y se pasaba la siguiente media hora atusándose las plumas hasta que conseguía volver a tener el lustre de antes.</p>
<p>Todo el mundo decía que estaba un poco gordo. Además de gordo era cabezota: intentamos cambiarle la dieta en un par de ocasiones pero se negó a comer, a pesar de que lo llevamos al borde de la inanición. El veterinario decía que debía de tener el hígado como un tarro de paté, pero Willy pensaba que una vida sin alpiste no era vida. Le poníamos manzana cada día pero más que comerla se dedicaba a jugar con ella y esparcirla por las paredes de la jaula. Aún así, nunca perdimos la esperanza de que se reformase y se dedicase por fin a cuidar su salud.​</p>
<p>Con el tiempo se fue haciendo mayor y tuvo sus achaques. Un par de infecciones en las patas, una temporada de estar pachucho no sabemos si a consecuencia de su mala dieta. Cada día yo aprendía a cuidarlo un poco mejor. Me di cuenta de que no tenía demasiada idea de cuales eran las necesidades de un periquito, pero con la ayuda del veterinario creo que conseguí que pasase sus últimos años en buenas condiciones. Le había cambiado la jaula por una enorme, a la que había puesto unos palos de madera que le permitían saltar y volar a su antojo. Colgamos la nueva jaula del techo con una cadena, y ahora cuando saltaba lo que se veía era la jaula balancearse como un columpio.</p>
<p>Un día, le salió un bulto enorme en el abdomen. Preocupado, lo llevé al veterinario. Me tranquilizó, diciéndome que pensaba que era un quiste de grasa. Me remitió a su compañero que era el experto en aves exóticas. Decidió no operar, aunque también me comentó que no veía tan claro que fuera sólo un bulto de grasa. Willy siguió tranquilo, como si la cosa no fuera con él. Sin un sólo quejido, cantando y gritando como siempre.</p>
<p>Otro día, sin ningún aviso, Willy apareció derrotado en el fondo de la jaula. Lo cogí con suavidad y sólo tuvo fuerzas para cerrar los ojos y dejar escapar el hilillo de vida que le quedaba mientras se acomodaba en la palma de mi mano. Nos dejó desorientados, con el teléfono en la mano -a punto de llamar al veterinario- y sin acabarnos de creer qué era lo que acababa de pasar.</p>
<p>Willy se había ido.</p>
<p>Lo fui asimilando durante el resto del día. Me vinieron a la cabeza escenas de nuestros años en común y que ya tenía casi olvidadas.</p>
<p>Los recuerdos de las primeras veces que vino a casa. Cuando le abría la puerta de la jaula y se dedicaba a volar como loco por la habitación, posándose en la parte superior de las cortinas, y cómo lo teníamos que bajar a almohadonzazos.</p>
<p>Las veces en las que se posaba en la mesilla del comedor y se dedicaba a pasear por los bordes, sin atreverse a andar por encima del cristal; y de cómo lo engañaba tentándolo con un juguete hasta que se daba cuenta de dónde se había metido y salía volando despavorido.</p>
<p>Los viajes que hacíamos con la jaula sujeta con el cinturón en el asiento delantero del coche, de cómo disfrutaba del trayecto sin parar de hablar y de gritar, y de cómo chillaba cuando tomábamos una curva a más velocidad de la cuenta.</p>
<p>El dolor de darte cuenta de que en los últimos años, por circunstancias de la vida, no le has dado a tu compañero todo el cariño y la atención que se merecía.</p>
<p>Willy se había ido. Fuimos a enterrarlo el mismo día que celebré mi cumpleaños. Allí se quedó, con aspecto de estar tan sólo dormido y a punto de despertar en cualquier momento.</p>
<p><a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvd3AtY29udGVudC91cGxvYWRzLzIwMTEvMTAvRW50aWVycm9fd2lsbHlfMS5qcGc="><img class="size-full wp-image-720 aligncenter" title="Entierro_willy_1" src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/uploads/2011/10/Entierro_willy_1.jpg" alt="" width="400" height="267" /></a></p>
<p>Le dijimos adiós y le dejamos descansando al pie de un eucalipto, en el borde del mar. Nos alejamos y nos despedimos de él deseándole lo mejor allá donde estuviera. Ojala tenga agua abundante para poder bañarse siempre que quiera, alpiste en abundancia y mucho aire libre lleno de pájaros con los que poder compartir sus gritos y sus saltos de alegría.</p>
<p><a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvd3AtY29udGVudC91cGxvYWRzLzIwMTEvMTAvRW50aWVycm9fd2lsbHlfMi5qcGc="><img class="size-full wp-image-721 aligncenter" title="Entierro_willy_2" src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/uploads/2011/10/Entierro_willy_2.jpg" alt="" width="267" height="400" /></a></p>
<p><a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvd3AtY29udGVudC91cGxvYWRzLzIwMTEvMTAvRW50aWVycm9fd2lsbHlfMy5qcGc="><img class="size-full wp-image-722 aligncenter" title="Entierro_willy_3" src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/uploads/2011/10/Entierro_willy_3.jpg" alt="" width="267" height="400" /></a></p>
<p><a href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2VsYmxvZ2RlLnlhYnUuZXMvd3AtY29udGVudC91cGxvYWRzLzIwMTEvMTAvRW50aWVycm9fd2lsbHlfNC5qcGc="><img class="size-full wp-image-723 aligncenter" title="Entierro_willy_4" src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/uploads/2011/10/Entierro_willy_4.jpg" alt="" width="267" height="400" /></a></p>
<p>Sólo era un periquito, pero duele perder a un amigo.</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=719" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/11/25/despidiendo-a-un-amigo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Superando el miedo</title>
		<link>http://elblogde.yabu.es/2011/11/18/superando-el-miedo/</link>
		<comments>http://elblogde.yabu.es/2011/11/18/superando-el-miedo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 Nov 2011 14:32:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>yabu</dc:creator>
				<category><![CDATA[cajón de sastre]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo personal]]></category>
		<category><![CDATA[miedo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://elblogde.yabu.es/?p=758</guid>
		<description><![CDATA[Yo pensaba que algunas veces tenemos miedo. Cuando tomamos decisiones importantes en la vida. Cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas. Cuando tenemos que hacer algo que no hemos hecho nunca y para lo que no nos sentimos preparados. Por eso me llamó la atención un libro que vi mencionado en otro de Ken Robinson; se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo pensaba que algunas veces tenemos miedo. Cuando tomamos decisiones importantes en la vida. Cuando nos enfrentamos a situaciones desconocidas. Cuando tenemos que hacer algo que no hemos hecho nunca y para lo que no nos sentimos preparados.</p>
<p>Por eso me llamó la atención un libro que vi mencionado en otro de Ken Robinson; se trataba de un best-seller titulado <a title=\"Aunque tenga miedo, hágalo igual\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL2Jvb2tzLmdvb2dsZS5lcy9ib29rcz9pZD1URHlNX21PR1BJRUM=">&#8220;Aunque tenga miedo, hágalo igual&#8221;</a>. Me picaba la curiosidad, era barato y necesitaba completar los diecinueve euros de un pedido de libros de la Casa del Libro para que me saliese el envío gratis, así que lo compré. No sólo eso: lo leí. Últimamente le estoy perdiendo la vergüenza de leer libros de autoayuda, aunque no el miedo, porque hay cada basura que no se merece ni el tiempo que se pierde en descargarlo.</p>
<p>Este libro en concreto no me pareció demasiado bueno, pero hay unas cuantas ideas sobre el miedo que han resultado interesantes.</p>
<p><span id="more-758"></span>Lo primero que me descubrió el libro es la naturaleza del miedo. Para Susan (la autora) existen varios niveles de miedo. El más superficial es el miedo a hacer algo (a hablar en público, a presentarse a una entrevista de trabajo&#8230;). Por debajo de este miedo, subyace otro miedo de mayor profundidad: miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo al cambio&#8230; Y por debajo de este nivel, existe el miedo a no poder afrontar lo que nos vaya a suceder.</p>
<p>Ese es el miedo más profundo de todos. <strong>Cuando tenemos miedo a algo, lo que estamos sintiendo es el miedo a ponernos en una situación que pensamos que no vamos a ser capaces de afrontar</strong>. Tenemos que ser capaces de ver más allá y darnos cuenta de lo que nos aterroriza realmente. No cambiar de trabajo, sino acabar en una situación en la que no sepamos qué hacer, que nos supera. No nos da miedo hablar en público sino no poder contestar a las preguntas que nos hagan, no saber cómo reaccionar si la audiencia se aburre. Pensamos que vamos a llegar a un punto que esté por encima de nuestras capacidades.​</p>
<p>También averigüé la forma de vencer al miedo. La única forma de librarse del miedo a hacer algo, es hacerlo. El secreto es que sí que podemos afrontar las situaciones que se presenten, pero que por mucho que hagamos, no vamos a convencernos de ello hasta que hayamos pasado por ahí. No podemos esperar a que el miedo desaparezca para actuar, porque entonces no haremos nada. La cosa funciona al revés: <strong>primero hay que hacer algo, luego el miedo a ese algo desaparece</strong>.</p>
<p>Aprendí también algo muy importante: <strong>siempre vamos a tener miedo&#8230; mientras sigamos creciendo</strong>. Si queremos ser mejores personas, evolucionar, sacar mayor partido de nosotros mismos, tendremos que salir constantemente de nuestra zona de confort. Eso nos va a producir miedo porque nos enfrentará a situaciones desconocidas. El miedo siempre estará ahí, y tenemos que aprender a convivir con él y a actuar, a pesar de tener miedo, para que el miedo pueda ser superado. Si no tenemos miedo, malo: eso significa que estamos estancados, que no estamos yendo a ninguna parte.</p>
<p>Hace poco leí una historia muy interesante sobre una persona que aplica precisamente estos principios, aunque sin conocerlos. Es alguien que piensa que debe enfrentarse a lo que más teme para poder superarlo. Si queréis saber si tiene éxito o no, aquí tenéis el enlace:</p>
<p style="text-align: center;"><a title=\"Mendigando en Barcelona\" href="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?url=aHR0cDovL3d3dy5zcm11dGFudGUuY29tL21lbmRpZ2FuZG8tZW4tYmFyY2Vsb25hLw==">Mendigando en Barcelona</a></p>
<p>En cuanto a mí: ¿a qué tengo miedo? ¿Qué es lo que me aterroriza de verdad? Porque tarde o temprano me tendré que enfrentar a ello si quiero superarlo.</p>
<p>He estado reflexionando y creo que lo que más me aterroriza es quedarme sin trabajo. Pienso que no sabré vivir sin tener una asignación económica que entre periódicamente a mi cuenta. Me da miedo quedarme sin blanca, abrir un día la nevera y que no haya nada, encender el interruptor y que no se encienda la luz porque la hayan cortado. Tengo miedo de que mi hija me pida comida y no tener nada para darle.</p>
<p>¿Cómo puedo hacer para vencer ese miedo? No lo sé, pero tengo que hacerlo. Estoy viendo que, dentro de mi proyecto de vida, es posible que tenga que trabajar por mi cuenta. Eso me aterroriza, estoy demasiado acostumbrado a que otras personas se preocupen de conseguir dinero por mí a cambio de asignarme unas cuantas tareas triviales. Creo que si trabajo para mi mismo voy a acabar sin saber afrontar la situación, sin tener ni idea de cómo conseguir dinero, acumulando deudas. Me aterroriza salir de la seguridad de mi nómina.</p>
<p>No sé cómo voy a vencer ese miedo -no tengo ningún plan como el del valiente de Barcelona- pero por lo menos el conocer todas estas cosas sobre el miedo me han servido para superar los pequeños miedos cotidianos. Esa llamada que no queremos hacer porque no sabemos cómo afrontarla, esa conversación con un jefe o un compañero que nos cuesta tener porque nos da miedo lo que pueda pasar. Son cosas pequeñas, pero es un comienzo. Como en los entrenamientos de los levantadores de pesas, estas victorias minúsculas me van dando fuerzas para afrontar desafíos cada vez más grandes.</p>
<p>Espero que con todo esto el miedo en mi vida acabe siendo algo habitual pero controlado, porque sé que no quiero parar de crecer y el miedo ahora ya no va a impedírmelo.</p>
<p>&nbsp;</p>
 <img src="http://elblogde.yabu.es/wp-content/plugins/wordpress-feed-statistics/feed-statistics.php?view=1&post_id=758" width="1" height="1" style="display: none;" />]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://elblogde.yabu.es/2011/11/18/superando-el-miedo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

