quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Anunciando a Jesús Lunes, 19 de Enero de 2009

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 12:25 pm

En una de las avenidas que tengo que cruzar de camino al trabajo hay una parroquia. Es una de esas parroquias encajadas en los bajos de un edificio moderno: fea, gris, la fachada sucia de tanto aguantar el humo de los automóviles. En esa fachada, desde hace bastante tiempo, hay colgado un cartel que también empieza a volverse negro del tráfico:

“JESÚS ES SALVACIÓN. CREE EN ÉL Y VIVIRÁS PARA SIEMPRE”

Nadie se fija en ese cartel; todos andan con prisa, atentos a los semáforos y a los coches. Sin embargo, eso no quita un hecho fundamental: ese cartel es publicidad; aún diría más: publicidad engañosa. Si los de actimel hiciesen algo parecido les caería un paquete tremendo, cortesía de la corporación por la defensa del sufrido consumidor o como se llame el organismo pertinente. Imaginaos: “Bebe actimel y vivirás para siempre, contiene bífidus activo” seguido de un asterisco que remite a unas letras diminutas de la etiqueta: “No vivirá para siempre en su forma actual sino como parte de otros organismos una vez su cuerpo se haya descompuesto”.

¿Por qué nadie se escandaliza del cartel de la iglesia? Pues por un principio de convivencia fundamental denominado “cada loco con su tema”. Y porque no hay un organismo defensor del sufrido creyente, que si no también se les caería el pelo.

Sin embargo, en unas cuantas ciudades los de la competencia van a poner un anuncio en los autobuses. Ni siquiera es tan categórico como el de la iglesia:

Probablemente Dios no existe
Deja de preocuparte y disfruta la vida

¿Por qué todos los católicos se escandalizan de eso? Deberían aplicar otra norma fundamental de convivencia, denominado: “o follamos todos, o la puta al río”. Que conste que es sólo una forma de hablar. Católicos, reflexionen sobre lo que acabo de contar pero no se deshagan todavía de sus putas; y menos de esa forma.

 
 

Apoyando a Obama Martes, 4 de Noviembre de 2008

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 12:02 pm

Con motivo de las elecciones a los EE!, UU! veo a mucha gente apoyar a Obama, sobre todo, a blogers de rollito progre (por que me entendáis). A mi me parece genial que cada uno apoye a quien le salga de los huevos, pero lo que no se dan cuenta es de que, con ese apoyo, han caído en la trampa: no se cuestionan el fondo del asunto que es en realidad lo importante, y que en mi opinión es lo siguiente:

  1. Al apoyar a Obama están dedicando una atención considerable a las elecciones de Estados Unidos. Al hacerlo, no lo consideran como cualquier otro país, no lo ponen a la altura de Marruecos, de Senegal, de Argentina: lo ponen por encima. Le dan la categoría de país líder en el cual las decisiones de sus ciudadanos tendrán relevancia en otros países. Asumen su dominación.
  2. Al apoyar a Obama no se dan cuenta de que el gobierno de Estados Unidos (y en el fondo, cualquier gobierno) está movido por intereses y poderes económicos. No critican dichos poderes, no se dan cuenta de que el margen de maniobra del presidente (de cualquier presidente) es muy restringido. Al no realizar esa crítica y asumir que un cambio de presidente es relevante, refuerzan la base del sistema con el que están disconformes. Mantienen oculto el verdadero problema.

“Los de siempre” han vencido. Como diría Chomsky, o como dijo al menos en el único libro suyo que he leído, hay determinados temas tabú que nunca se debatirán en los medios: a cambio, nos dan la ilusión de libertad al dejarnos elegir un presidente. Nos incitan que nos desfoguemos con tonterías. Vivimos en una carcel que no estamos viendo.

 
 

Pervirtiendo la justicia Miércoles, 22 de Octubre de 2008

Archivado en: ondo ibili maripili, polícitamente incorrecto — yabu @ 11:40 am

El otro día comí con un amigo de toda la vida. Voy a contar simplemente lo que él me dijo,  y voy a hacer mi valoración personal suponiendo que es cierto.  Aclaro que lo que voy a contar aquí no supone que nadie haya cometido ningún delito, y si se entendiese eso de mis palabras, es que me he expresado de forma incorrecta. ¿Lo habéis entendido? ¿De verdad que habéis entendido bien lo que quiero decir? Pues seguimos.

Mi amigo es auditor, y me dijo que había asistido a unos cursos sobre la ley concursal (lo de la suspensión de pagos). Le pregunté que qué tal, y me dijo que el curso había sido una mierda. No sólo eso: me comentó que el curso lo daba un juez, que lo hacía fatal, pero que incomprensiblemente todos le hacían la pelota. Profesionales muy competentes que llevan toda la vida en el asunto, y a los que no les hace falta el curso para nada, estaban asistiendo. Es más, se bajaban los pantalones y se deshacían en halagos ante la gran sabiduría del juez (que mi amigo no veía por ningún sitio).

Sin embargo, al final del curso mi amigo consiguió aclarar por qué se producían esos comportamientos tan extraños. Lo tuvo claro cuando el juez soltó lo siguiente para cerrar la última clase:

—”Bueno, y ahora lo que todos queríais oir. Sí: soy yo el que decide quién es administrador concursal y quien no”  —Y remató la frase— “Yo he tenido que hacer una oposición para ser juez, así que los que quieran ser administradores concursales, tendran que aprobar mi oposicion”

Mi amigo me explicó el detalle del asunto: resulta que hay un procedimiento estándar para elegir los administradores concursales de una sociedad, y que básicamente es que te apuntas en una lista y va por riguroso orden. Pues bien: el juez se pasaba por el forro de su escroto dicha lista y elegía a dedo al que le parecía bien, según sus propios criterios. Obviamente, todo el mundo intentaba hacerle la pelota para ser uno de los elegidos: me comentó que los emolumentos del administrador se calculan como un porcentaje del valor de la empresa, y en casos importantes pueden ser de varios millones de euros. Aunque las conferencias eran una mierda, todo el mundo pagaba una pasta por acudir y estar con el juez. Parte de ese dinero iba a parar al juez por sus servicios como docente. Supongo que cobraría según el número de asistentes a nada que fuese algo espabilado, y me da la impresión de que este juez es bastante espabiladillo.

Esto es lo que me contó mi amigo. No voy a entrar en si el juez recibía sobornos o no los recibía, porque aunque no los recibiera, el problema es que una persona que debe velar por que se cumplan las leyes, una persona que debe decidir si algo se ajusta o no a unas normas establecidas, esta mostrando un desprecio absoluto por esas normas. Por lo que me contó mi amigo, da la impresión de que el juez se creía por encima de la justicia. Este juez estaba tomando decisiones sobre empresas, no sobre asuntos que afectasen directamente a las personas, pero no hemos de olvidar que detrás de las empresas hay personas: hay expedientes de regulación de empleo que se aprueban o no, hay acreedores que cobran o no, hay gente que ve terminada su casa o que se queda sin ella.

Oyendo lo que me contó mi amigo, y teniendo en cuenta que, normalmente, si te enteras de algo es porque hay diez veces más de lo mismo, lo que saco en claro es que tenemos dos problemas importantes y serios en la sociedad: el primero es que decisiones muy importantes están en manos de personas que pueden tomar decisiones incorrectas con demasiada facilidad e impunidad. Los jueces deben estar protegidos para no ser víctimas de amenazas, pero algo está fallando en el sistema. Se crean grupos de poder, los jueces se protegen unos a otros (o al menos es la impresión que da) y al final, el ciudadano queda en manos de poderes arbitrarios (aunque restringidos en cierta medida por un sistema legal).

El segundo es que los medios de comunicación están implicados, o ignoran el problema. Hay mucho pseudo-periodismo de investigación contando chorradas, pero al final tengo que ser yo, un bloger de mierda, el que comente en internet un trapicheo de estas dimensiones. ¿Dónde están los fabulosos medios tradicionales de información? No con estas cosas, porque se jugarían su dinero, y meterse con la justicia es arriesgado.

A mi me gustaría dar una información más completa: Si tuviese tiempo, recursos, y más mala leche, no me costaría nada obtener testimonios de lo que está pasando con trucos tan simples como llevar una cámara oculta a esas conferencias. U obtener datos más precisos de cómo se están dando los turnos concursales, no sé, un par de pruebas que igual no dan para un juicio pero sí para un reportaje de investigación medio decente. Pero no es mi tarea: es tarea de los medios de comunicación, que a día de hoy se han vuelto inútiles.

Otro día hablaremos con más detalle de los medios porque el tema también tiene jugo. Hoy sólo quiero dejar este pequeño testimonio, basado sólo en un par de comentarios y en mi palabra, que mis recursos no dan para más.

 
 

Regalando nuestras cosas Miércoles, 8 de Octubre de 2008

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 1:18 pm

Dar algo a cambio de nada es regalar.

Imaginaos por un momento que estáis forrados. Tenéis mucho dinero, y le dejáis un millón de euros a un gestor para que lo invierta de la mejor manera posible. El gestor, lo que hace, es dar ese dinero a cambio de nada. Lo regala. No sé a vosotros, pero a mi me jodería.

Pues resulta que los españoles tenemos un montón de dinero, y el gobierno es nuestro gestor. Le dejamos el dinero de los impuestos para que lo invierta de la mejor manera posible, y lo que va a hacer es regalárselo a los bancos. Lo peor de todo es que, como lo regala de una forma un tanto sofisticada, la gente no se da cuenta de lo que está haciendo y todos se quedan tan panchos.

El truco es el siguiente:

  • Vender algo de valor
  • Y con ese dinero, comprar algo que no quiere nadie

Pongamos un ejemplo, exagerándolo un poco para que se entienda:

  1. El gobierno vende unos lingotes de oro, o un lote de iphones, o lo que sea: algo que la gente se da de tortas para poder comprar. Con esa venta, el gobierno ha conseguido dinero bastante rápido.
  2. Con el dinero que ha conseguido, el gobierno compra un piso en el centro de Madrid, que el propietario no puede vender.

¿Qué ha pasado? Pues muy sencillo: el gobierno tenía algo de valor y ahora tiene algo que no quiere nadie. Eso sí: el piso que compren está altamente garantizado por las mejores inmobiliarias, y le firmaran un certificado diciendo que es un piso de categoria AAA+ y que seguro, pero seguro seguro, que no va a perder valor.

Con este truco parece que el gobierno no haya perdido dinero, ya que antes tenía unos lingotes de oro que valían 100.000 euros y ahora tiene un piso que vale 100.000 euros. Como 100.000 = 100.000 no hay perdida, ¿verdad? Pues sí que la hay: el truco es que ha perdido liquidez y ha asumido un riesgo. Ahí están las verdaderas pérdidas, que no son visibles a primera vista, pero que haberlas haylas.

El haber perdido liquidez significa que el gobierno no puede disponer de dinero, es decir, si necesita pagar algo tiene que pedir un crédito. Si mañana tuviese que pagar 100.000 euros no podría hacerlo porque nadie quiere el piso (si se hubiese quedado los iphones, los vendería y podría pagar su deuda). Como no puede pagar, tiene que pedir dinero prestado, por ejemplo, al 10%. Eso significaría que por no tener liquidez habrá perdido 10.000 euros en un año, debido a que ha cambiado una cosa buena por otra peor.

El asumir un riesgo quiere decir que si el piso baja de precio, y mañana vale 80.000 en vez de 100.000, habrá perdido 20.000 euros. Puede que lo pierda, puede que no; por eso es un riesgo. Pero las cosas con las que no se puede contar con seguridad valen menos. Es como si, por ejemplo, le dejaseis cien euros a un amigo que se va a jugar al casino con la promesa de que os lo va a devolver mañana… si tiene suerte. ¿Lo haríais? ¿Que valen más, los cien euros en vuestro bolsillo o los cien euros que os va a devolver mañana vuestro amigo?

Esas son las pérdidas que va a asumir el gobierno. Son sutiles, por eso la mayoría de la gente no se da ni cuenta de que les están tangando. Y para los que sí que se dan cuenta tienen una excusa muy bien montada, ya que dicen que es para reactivar la economía y que no se vaya todo al garete. Puede que tengan razón y sea necesario, no voy a entrar ahí. El verdadero engaño viene de lo siguiente: ¿qué va a recibir a cambio el gobierno? ¿Qué compromisos van a asumir los bancos y cajas?

La respuesta es:nada. El gobierno sólo va a recibir papel mojado. En otros países los bancos se van a nacionalizar, los directivos que los han mandado a la crisis lo van a pasar mal, pero aquí van a seguir tan panchos ya que el gobierno va a darles dinero a cambio de nada.

Dar algo a cambio de nada es regalar. Y eso es lo que va a hacer el gobierno: regalar nuestro dinero.

Yo no sé a vosotros, a mi me jodería.

 
 

Viviendo una paradoja Miércoles, 1 de Octubre de 2008

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 8:49 am

La crisis está de moda. En uno de los múltiples artículos que explican por qué en-España-jamás-de-la-vida-habrá-una-crisis-financiera-y-no-sé-cómo-se-os-ocurre-pensarlo, hablaba una defensora del libre mercado. Ese, ese mercado que ha sido tan libre que se ha autorregulado sólo. Sin embargo, esta liberal ha puesto a trabajar su cerebro para analizar la coyuntura y ha llegado a la siguiente conclusión:

Yo, que soy una gran defensora de la libertad de mercado, pienso que en los mercados financieros hace falta vivir una paradoja: hace falta regular para conseguir libre mercado.

Claro, cómo iba a ser de otra forma, por qué no vivir la vida en una paradoja. Sin embargo, busquemos un poco qué es una paradoja (cito de la wikipedia):

Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que conlleva a una auto-contradicción lógica o a una situación que contradice el sentido común. En palabras simples, una paradoja es lo opuesto a lo que uno considera cierto. La identificación de paradojas basadas en conceptos en apariencia razonables y simples ha impulsado importantes avances en la ciencia, filosofía y las matemáticas.

En fin, no sé. Sin entrar en detalles, me da a mi la impresión de que vivir en una paradoja viene a significar “estar equivocado y no saber cómo reconocerlo”. A lo mejor deberían asumirlo y producir avances en la economía, como han hecho en las otras ciencias. O a lo mejor basta con asumir algunas otras paradojas que se dan en la vida diaria y seguir tirando como estamos, no sea que al intentar arreglarlo traigamos de vuelta a los comunistas malotes con los que nos asustaban de pequeños.