quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Cogiendo la baja Miércoles, 22 de febrero de 2012

Filed under: ondo ibili maripili — yabu @ 3:22 pm

Llevo desde el año 1997 trabajando en mi empresa. Casi quince años. En todo ese tiempo sólo he estado tres veces de baja: la primera, cuando me operé de miopía. La recuperación fue lenta y estuve unos cuantos días sin poder trabajar delante de un ordenador. La segunda, cuando me rompí un dedo en el entrenamiento de taekwondo. Tenía el brazo escayolado y, aunque intenté trabajar, resultaba demasiado incómodo hacerlo con una sola mano (probar a programar de esa forma y veréis como se pierde el tiempo más que otra cosa)

La tercera vez ha sido ahora.

He estado casi dos semanas de baja por una infección en el ojo. Mi hija, jugando, me metió el dedo y me clavó la uña. Como lo más limpio donde había metido la mano era su nariz, se ve que implantó un buen número de bacterias de todos los colores que se lo han estado pasando pipa en mi globo ocular durante unos días.

Como hasta ahora sólo había tenido tres bajas, la verdad es que estaba bastante desinformado y despreocupado con el tema. La alarma saltó cuando mi chica, el primer día de baja, me dijo:  “¿Tú sabes que los primeros tres días no los cobras, verdad?”

Pues no, no lo sabía. Y la verdad es que el tema me acojonó, porque ahora mismo no puedo permitirme perder tres días de sueldo.

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Cambiando de turno Jueves, 12 de enero de 2012

Filed under: ondo ibili maripili — yabu @ 2:40 pm

El yayo ha muerto. Hace un poco más de tres años ya estuvo a punto. Había aguantado muy bien hasta este verano, cuando su cuerpo empezó a fallar poco a poco. En seis meses pasó de ir a comprar el pan cada día a cagarse encima y no poder apenas levantarse del sofá. Por suerte no se murió sólo: mis padres y mis tíos estuvieron presentes en la habitación hasta el último momento, aunque él ya había perdido prácticamente la conciencia.

Ha vivido 97 años, casi todos ellos con una salud casi perfecta.

Era mi último abuelo. Con su despedida, la muerte ha avanzado un turno: si no hay ningún accidente, ninguna enfermedad grave, los siguientes en morir serán nuestros padres. Luego, moriremos nosotros. Ahora estoy en segunda línea de fuego. Mi generación ha sido reemplazada por la de nuestros hijos, y se va acercando el momento en el que mi hermano y mis primos seamos ancianos y empecemos a morir. Después de que lo hagan nuestros padres. Segundo turno.

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Respetando las políticas de seguridad Viernes, 17 de junio de 2011

Filed under: ondo ibili maripili — yabu @ 3:18 pm

La semana pasada acudí a un centro de salud a un taller de portabebés (me gusta llevar a mi nena bien arrimadita al cuerpo). Mi natural curiosidad hizo que no pudiera evitar acercarme a un tablón de anuncios que había en una de las salas. ¿Qué sería aquel papel de la parte de abajo a la derecha?

Tablón de aunncios de un centro de salud

Me acerco a echarle un vistazo…

Cartel con el usuario y password de acceso a uno de los sistemas de información

Ah, bueno. Menos mal que han cambiado la contraseña, seguro que la anterior estaba comprometida por alguna mala práctica.

 

 
 

Entrando en el pozo Martes, 14 de junio de 2011

Filed under: ondo ibili maripili — yabu @ 3:23 pm

Queridos lectores, ando jodido últimamente. ¿Recordáis que dije que uno escribe más en su blog cuanto más jodido está? Bueno, pues os juro por que se muera Dios que cuando yo volví a escribir en este blog es porque estaba bien. Feliz, contento como unas castañuelas, disfrutando de la vida. Mi objetivo al volver a escribir en este blog era sólo uno: quiero mejorar la manera en la que me expreso por escrito, y me había dado cuenta de que escribir de forma periódica en el blog me había ayudado mucho en ese aspecto. Entre otras acciones para mejorar mi habilidad escritora, decidí que iba a publicar en el blog con cierta constancia. Quería compartir mi felicidad con vosotros, las reflexiones chorras que me hago en el día a día, etc. Sin embargo heme aquí, un par de meses después de aquel nuevo comienzo, y ando jodidísimo. No sé si será a causa de escribir en el blog o es que de alguna forma mi mente había detectado de forma subconsciente que empezaba a estar jodido y comenzó a prepararse escribiendo en el blog. Ni idea. Sólo sé que vuelve a cumplirse la relación entre jodienda y escribir en blogs.

De un tiempo a esta parte me ha dado una crisis existencial, o algo por el estilo. De pronto, han habido bastantes etapas que se cierran, otras que no acaban de abrirse, y eso me ha dejado un poco en el aire. He dejado de lado un proyecto en el que me había implicado intensamente los últimos años, y lo dejo con una cierta sensación de fracaso. He cambiado también de trabajo: de estar con una gente maravillosa, con buen humor y haciendo algo para lo que me sentía útil, he caído en una especie de vórtice lleno de desconocidos y donde no se sabe muy bien lo que hago, haciéndome sentir bastante inútil. Y he cambiado también de vida por mi hija. Tiene año y medio, y hay muchas cosas a las que he renunciado porque ahora lo que toca es estar con ella y hacer que sea lo más feliz posible. Se renuncia muy a gusto, pero a veces se echan de menos todas esas cosas que dejas atrás: amigos que no ves tan a menudo, actividades que no puedes llevar a cabo, y la relación con mi pareja para la que no tienes ni tanto tiempo ni tantas energías como antes.

Demasiados cambios, es algo difícil de asimilar.

Además, hay algo que sucedió hace poco y que es posible que tenga algo que ver con mi estado actual. Estoy haciendo un curso sobre budismo (ya contaré más cosas al respecto otro día, porque el tema da algo de sí), y en una de las sesiones tuvimos que meditar sobre la muerte. Creo que esa meditación removió algo en mi interior. Creo que me hizo ver todas las cosas que he ido dejando atrás de un tiempo a esta parte, todas esas etapas que se van cerrando sin que a veces nos demos cuenta y que nos van lanzando hacia adelante en la vida, no se sabe muy bien hacia adonde. La cuestión es que el objetivo de la meditación era precisamente ese: que nos diésemos cuenta del permanente cambio y de lo poco que nos queda de estar en este mundo; pero los mamones de los budistas creen en la reencarnación y la cosa no es tan grave para ellos. A mi me ha dejado completamente jodido.

Echo de menos tantas cosas… El ambiente que había antes en la blogosfera. Esos amigos de los que sabes tanto sin conocerlos y que poco a poco van dejando de estar allí. Evolucionan, se queman etapas, se deja de escribir en los blogs para ir pasando a otras cosas que acaparan nuestro interés y que nos llenan más, como hablar con nuevos amigos y nuevas parejas que nos comprenden y contestan de forma más cálida que cuando escribimos delante de una máquina. Hace poco revisaba el blog de Hipocondria buscando el nombre de una canción que había olvidado y me di cuenta de todas aquellas historias, todo ese tiempo que compartió Diana conmigo sin ella saberlo, y me entró la nostalgia. O al leer el blog de la Canalla, que fue el primero que leí y el que me introdujo al mundo de los blogs. Siento que todas esas personas avanzan en su vida y se separan de aquel lugar donde un día todos nos reunimos y conversamos, crecen como niños que se van haciendo mayores, y los echo de menos. Siento que se pierde ese pequeño mundo que construimos un día: ha quedado atrás y no es más que un recuerdo, un pequeño remanso de felicidad que fue  arrastrado por el flujo implacable del tiempo y de la vida. Menos mal que quedan algunas de las de siempre como Lu, que sigue manteniendo aquella llama aunque a veces haya estado a punto de dejarla apagarse.

Lo dicho, siento el cierre de una etapa, pero no veo todavía la apertura de una nueva. Me faltan objetivos. Necesito tener algo claro de adonde ir, hacia donde tirar, saber a qué me voy a dedicar que me llene realmente y que sea viable. Hay tantos objetivos, pero tan lejanos… Las oposiciones, que han quedado paradas por esta crisis y que no se sabe cuando se van a reanudar. Los proyectos de desarrollo de webs, que cada vez se me hacen más cuesta arriba (¿me estaré haciendo mayor de verdad?). El trabajo, al que no le veo ningún futuro a medio plazo. Los amigos, que también tienen sus hijos, sus proyectos, y que se separan de nosotros. No sé muy bien para donde tirar, y creo que hasta que no lo sepa, hasta que no sienta prender la chispa de un nuevo comienzo en mi interior, estaré triste y nostálgico.

En fin, hasta aquí este ladrillo de desahogo. Puede que os haya dado un poco el coñazo, pero yo, como lector de blogs, agradecía leer acerca de los sentimientos y de cómo les iba en la vida a aquellas personas que escribían acerca de ellos mismos. Me enseñaron mucho, y me hicieron salir de un caparazón donde estaba metido haciéndome ver que la vida era mucho más rica de lo que yo pensaba. Si con este post puedo ayudar a alguien a enriquecer un poco su forma de ver las cosas, o simplemente sirve para entreteneros un rato, será suficiente.

 
 

Cargándose a Bin Laden Viernes, 6 de mayo de 2011

Filed under: ondo ibili maripili — yabu @ 10:01 am

Ultimas noticias, últimas noticias. Dicen que los Yueséi han conseguido encontrar y cepillarse a Bin Laden. Obama salta de contento, los periódicos se regodean, la justicia se ha quitado la venda de los ojos y está bailando una lambada.

Ja. Si sois tan ingenuos como para creeros eso, no me extraña que vuestros Planes de Dominación Mundial no vayan cara al aire.

Me refiero a que no es cierto que hayan acabado con Bin Laden. Mentira, señores, es mentira: eso no ha sucedido. No lo digo por el historial de bulos intragables que lleva a cuenta Estados Unidos desde hace tiempo, sobre todo cuando les interesa. No lo digo tampoco por lo extraño de la operación, por las lagunas en las explicaciones, ni porque se hayan desecho sospechosamente del cadáver. Lo digo porque hay algo que forma parte del corazón mismo de los Estados Unidos, algo que no podrían dejar de ser por más que se esforzasen desde aquí hasta su futura disolución en un mar de inmigrantes asiáticos. Son, ante todas las cosas, capitalistas. Y un capitalista no puede dejar de pasar un buen negocio.

¿Que cual sería el negocio si hubiesen matado de verdad a Bin Laden? Muy sencillo. No me refiero a vender armas a terroristas cabreados que buscasen venganza (es un negocio ya trillado en el que están metidos muchos países). No me refiero al viejo negocio de las figuritas coleccionables de marines y terroristas para que cualquiera pueda emular la operación en su casa, con un helicóptero a pilas (opcional). ​El negocio del siglo, señoras y señores, sería la venta del genoma de Bin Laden.

Piensenlo. Piensen cuánta gente estaría dispuesta a pagar por ello: jeques árabes que quisieran tener un recuerdo de su ídolo de la Jihad. Células terroristas que buscasen una mascota. Musulmanes adinerados que tuviesen problemas para tener hijos. Incluso estadounidenses con el deseo enfermizo de criar un pequeño Bin Laden para poder luego torturarlo y vengarse, o pederastas con gustos extraños a los que les pusiesen cachondos los turbantes y las barbas de chivo. Sería el negocio del siglo: un cadáver tiene millones de células y cada una de esas células se podría vender por un buen dineral. Y por qué no secuenciar el genoma, patentarlo, y poder vender cientos de miles de kits para fabricar nuestro propio terrorista en potencia. Con dos recortables de las torres gemelas de regalo.

¿Han visto ustedes alguna web donde ofrezcan este producto? ¿Algún anuncio en los periódicos explicando sus virtudes? ¿Un publireportaje insertado dentro de las noticias internacionales informando de lo genial que sería adquirir un pequeño Bin Laden? ¿No? Pues reflexionen: toda esta operación ha sido sólo un bulo más. Bin Laden debe estar descojonándose en un refugio infecto de las montañas de algún país acabado en -istán, riéndose tanto más cuanto más marihuana haya añadido a su cachimba.

Estados Unidos no dejaría pasar semejante negocio. Está más alla de su naturaleza. No, señoras y señores, piensenlo: yo no me creo nada.