quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Abandonando el software Viernes, 2 de marzo de 2012

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 3:45 pm

La empresa donde trabajo ha sido absorbida. A pesar de que los trabajadores lo hacíamos bien, los gestores la cagaron. Eso ha llevado la empresa a la ruina. Por suerte, consiguieron fusionarse con otros (que también estaban finos…) pero parece que por ahora la cosa va aguantando.

En esta fusión han habido ondonadas de hostias entre la alta dirección para repartirse el pastel. A mi estas cosas ni me van ni me vienen, porque que mi jefe se llame fulanito o menganito me da igual. Pero una de las cosas que se decidían era el sistema informático a utilizar en la empresa una vez nos hubiésemos fusionado.

Ganó el sistema de la empresa absorbente, como no podía ser de otra forma. Por lo tanto, todo el software que hay desarrollado en la empresa donde trabajo ahora desaparecerá a principios del mes que viene. Todo. Se pararán los ordenadores y nunca más volverá a ejecutarse ese código. Millones de líneas desarrolladas que nunca jamás volverán a mirarse ni a servir para nada.

Parte de ese software, lo había hecho yo.

Hace unos cuantos años ya cambiaron todo el sistema de base de la empresa donde estoy ahora, la que desaparece. A pesar de que lo habían comprado y en principio era una adaptación, la parte cliente era completamente nueva. Participé en el desarrollo de esa parte, en un equipo muy profesional, en proyectos muy interesantes. Pude hacer cosas tales como diseñar compiladores o aprender C++, un lenguaje que hasta entonces desconocía. Fue una época muy bonita, de mucho aprendizaje. Por aquel entonces creamos muchos programas de uso básico en la empresa, algunos de los cuales todavía se utilizan a pesar de que han pasado más de diez años desde entonces.

También recuerdo cuando me hice cargo de gestionar los desarrollos para la intranet. Una de las primeras cosas que hicimos fue un rediseño completo, cambiando el aspecto y la funcionalidad básica (entonces apenas se utilizaban los css). Fue uno de mis primeros proyectos como encargado de desarrollo, una época en la que era joven y todavía me importaban esas cosas. Llegaba antes de la hora, sufríamos con los problemas de carga, intentábamos camelarnos al jefe que rateaba el dinero para comprar una versión superior del servidor.

Como no podía ser de otra forma también ha habido mucho desarrollo del de todos los días. Estaba un tiempo en un departamento, un año o dos, quizá unos meses, y desarrollaba —normalmente con más gente— una aplicación específica para lo que fuese que tuviesen que hacer. Pasé una y otra vez por esas fases de diseñar, arrimar el hombro y pulir los detalles. Con el paso de los años, había parcelas dentro de las aplicaciones de la empresa que te pertenecían. Las habías creado, las conocías, te sentías cómodo trabajando con ellas. Normalmente las ibas remodelando con el paso de los años para que siguiesen estando al día. Era terreno conocido, mi pequeño hogar dentro de la empresa.

Ahora, todo eso desaparecerá. De un día para otro cerrarán la intranet, apagarán los servidores, cambiarán las plataformas cliente. De repente pasaré a estar en un terreno completamente nuevo y desconocido, donde no habré desarrollado nada y seguramente jamás lo haga. Lo que quede de lo que he desarrollado cada día a lo largo de quince años desaparecerá de un plumazo.

Qué queréis que os diga, me siento algo inquieto con este asunto. Para mi es una especie de ceremonia que va a marcar el paso definitivo de la persona que era a la persona en la que me voy a convertir. Hay una parte de mí que es un programador, alguien que capaz de construir software complejo, alguien capaz de crear utilizando los ordenadores. Esa persona morirá cuando apaguen los sistemas de mi empresa, a principios del mes que viene. De un plumazo. Hay una fecha para ello, y es inexorable.

Me duele la pérdida que voy a sufrir; pero sé que es necesaria para que en su lugar crezca una persona nueva. Me impone también la responsabilidad que implica tener que volverme a crear de la nada. Pero voy a tener que vencer este vértigo si quiero acabar llegando a alguna parte.

 

5 Comments for this post

 
neogurb Says:

Lo imagino y lo entiendo perfectamente. En mi caso, cuando estoy una temporada programando, soy incapaz de hacer otra cosa creativa, como puede ser escribir en el blog, por ejemplo. De modo que entiendo la magia de la creación que supone construir un programa desde cero, y la sorpresa que a veces supone cuando al cabo de los años descubres que una pequeña aplicación que ya tenías olvidada sigue siendo el pan de cada día de determinadas personas.

Da pena, pero es el ciclo de la vida, ¿no?

 
yabu Says:

Así es. Tenemos que aprender a dejar las cosas marchar en paz. Solo que es algo que no resulta fácil, solemos tener mucha tendencia a apegarnos a las cosas.

 
Maria Says:

Asi es, precisamente el trabajo de programador es muy creativo, todos tus programas son creaciones tuyas aunque firmemos por contrato que pertenecen a la empresa, salen de ti. Y aunque tenemos experiencia los gestores no siempre estan abiertos a escuchar nuestros consejos.
Por eso yo un dia decidi trabajar para mi, al menos parcialmente, asi tengo espacio para expresar mis propias creaciones, esto te da una enorme satisfaccion en la vida.

 
yabu Says:

Pues sí, María. La verdad es que, si mi futuro pasase por la informática, creo que sería la mejor opción a considerar.

 
Maria Says:

Bien visto, yabu, yo tambien estoy en esas. Y sabes? Los errores que visto en otros me han ayudado enormemente a aprender y tambien los aciertos de los buenos negocios que he visto funcionar fue lo que me inspiro a hacer algo propio. Esas cosas que pasan “por casualidad” muchas veces nos ayudan a romper el molde.
Mucho animo y que a todos los que trabajamos honestamente nos vaya muy bien

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