quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Perdiendo energía Jueves, 26 de enero de 2012

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 8:39 pm

Llevo una temporada con la energía bastante baja. Me noto cansado, con sueño. A la hora de razonar es como si mi mente estuviese nadando en una especie de piscina de melaza. Es el estado totalmente opuesto a esos momentos en el que nos notamos vivos, desbordantes, cuando nos resulta fácil dar una respuesta brillante y acertada y conseguimos aguantar horas y horas a un ritmo frenético sin que parezcamos acusarlo. Ahora mismo lo único que me apetece hacer es echarme en la cama y descansar unas cuantas horas; y después, pasar uno o dos días tumbado en un sofá delante de una chimenea bien tapado con una manta y pertrechado con unos cuantos libros que no me hagan pensar demasiado.

El estar así me ha llevado a reflexionar sobre la cantidad de energía que tienen algunas personas de forma natural y la relación de esa energía con las posibilidades de alcanzar el éxito. Hay personas que parecen infatigables, se mueven por la vida con una energía arrolladora a todos los niveles. Duermen poco, hacen mucho, siempre están pensando nuevos proyectos y trabajando sin cesar. Además, hacen todo esto sin estrés, de forma natural. Como si dentro de ellos hubiera un motor mucho más potente que el que mueve al resto de seres humanos.

Lo primero que me gustaría saber es si esa energía es un atributo físico de cada persona con el que tenemos que convivir, como la altura o el color de los ojos, o es algo que construimos a partir de las decisiones que tomamos.

Por un lado, parece que la energía disponible sea algo que varía en función de nuestras circunstancias. Creo que hacer algo que nos gusta incrementa su nivel. No sé si habrá estudios sobre ello, así que sólo me baso en mi impresión personal. Cuando estoy inmerso en algo que no me motiva parece que una especie de languidez se apodera de mí. El mundo pierde claridad y se vuelve deslucido, mate. Esta sensación se expande más allá de la tarea que lo provoca, contagiando otras áreas de mi vida. Si en el trabajo estoy aburrido y desmotivado, cuando llego a casa tengo un estado de ánimo bastante apático y la relación con mi pareja y con mi hija se resiente. Al contrario, cuando estoy en una situación nueva e interesante parece que mi mente despiertea La sucesión de estímulos, información y contactos humanos sirven de combustible para mi cuerpo y consiguen que funcione a mayor velocidad y con mayor eficacia.

Creo que el secreto para conseguir esa energía extra es salirse de lo habitual y actuar fuera de nuestra zona de confort (pero no tan lejos como para sufrir estrés) Si hacemos lo de siempre, como siempre y donde siempre, es difícil encontrar estímulos que nos hagan sentir vivos y con energía.

Por otro lado, también pienso que nuestros hábitos pueden influir bastante en nuestro nivel de energía. Un gordo seboso que se pasa el día delante del ordenador jugando al WoW y comiendo hamburguesas seguro que tiene menos vitalidad que un corredor habitual de la media maratón. Pavlina tiene un post muy interesante donde explica algunos hábitos que ha probado para aumentar su vitalidad. Él es una de esas personas que envidio: parece que tenga fuerzas para hacer todo lo que se propone. Duerme nada más que cinco horas cada día y aún así tiene reservas para hacer muchas más cosas que yo cuando duermo ocho horas.

¿Podemos entonces conseguir aumentar nuestro nivel de energía en función de cómo vivimos nuestra vida? Parece que sí. Sin embargo, otras experiencias me dicen que también hay algo que forma parte de nuestra constitución, metabolismo o lo que sea, y no se puede cambiar.

Por ejemplo, mi actual jefe. Cuando lo veo siempre parece tener más energía que yo. Podríais pensar que es porque le gusta su trabajo, pero es que lo he visto moverse con altos niveles de energía le manden lo que le manden. Es la típica persona todo terreno: le pueden poner tanto a preparar análisis de aplicaciones informáticas como a dirigir un equipo de desarrollo o un departamento comercial. Seguro que hay cosas de las que hace que le parecen muy interesantes, pero seguro que hay otras muchas que no, y no se le nota. En cuanto al ejercicio, no lo conozco lo suficiente pero no parece una persona que se cuide. Y tiene pinta de comer dentro de la normalidad, ni comida basura ni de forma especialmente sana. Hay algo en su constitución física o mental que hace que en las mismas circunstancias pueda trabajar a un mayor ritmo que yo.

Otra experiencia que me sucedió hace poco. Asistí a un curso de fin de semana sobre educación Montessori. El horario era intensivo, empezamos el viernes por la tarde y terminamos el domingo por la noche, con tiempo justo para comer y dormir. Fue una experiencia muy interesante, motivadora y llena de interacciones sociales enriquecedoras. El fin de semana se pasó en un suspiro, y durante todo el curso pude mantener un nivel muy alto de rendimiento y energía. Sin embargo, cuando llegó el lunes, caí rendido. Mi cuerpo y mi mente estaban exhaustos y no daban para más. Este bajón podría ser debido a pasar de una actividad motivadora a una rutinaria, pero era más que eso: parecía que durante el fin de semana hubiese consumido alguna especie de depósito de energía de reserva que era lo que me había permitido aumentar temporalmente el nivel, pero que ahora tocaba tomarse un descanso extra para rellenar ese depósito de nuevo.

No sé, de todo esto creo que saco en claro que, a pesar de que con nuestras acciones y nuestros hábitos podamos conseguir cierto aumento en nuestra energía vital, siempre nos moveremos dentro de un rango que viene dado por nuestra constitución física. A pesar de esa limitación pienso que sería bueno incrementar mi nivel de energía, así que le daré vueltas para ver qué se me ocurre. Quizá deba probar algunas de las técnicas que comenta Pavlina o hacer una investigación para ver qué otras propuestas le han funcionado a la gente, aunque por el primer vistazo que he echado parece ser que hacer algo de ejercicio y mejorar la alimentación es lo primero que hay que intentar y lo que mejores resultados produce.

Supongo que lo que he contado es bastante obvio, y seguro que lo habéis notado vosotros mismos en alguna ocasión. Pero la reflexión que me gustaría hacer es la siguiente: si nuestras decisiones nos llevan a situaciones rutinarias en las que nos movemos de forma lenta y pastosa, estaremos viviendo la vida de forma mucho menos intensa de como podríamos hacerlo. Nuestro tiempo es limitado: setenta, ochenta años. Quizá muramos mañana. No es lo mismo vivirlos embotados que disfrutar de una vida clara y brillante. Y lo que nos lleva a situaciones de un tipo o de otro no son más que las decisiones que tomamos cada día. Cuando decidimos mantenernos en nuestra zona de confort y de seguridad, y conservar hábitos que sabemos que nos perjudican, estamos eligiendo vivir una vida mucho menos plena que la que podríamos tener.

 

2 Comments for this post

 
Revista Says:

Espectacular el último párrafo.
Totalmente de acuerdo con él, aunque lamentablemente las personas muchas veces no tenemos remedio!!!!
Gracias por compartirlo.

 
yabu Says:

Gracias a ti por leerlo :)
Yo creo que las personas sí que tenemos remedio, lo que pasa es que tenemos la cabeza muy dura y a veces nos cuesta reaccionar, no lo hacemos hasta que nos vemos en una situación límite.

Leave a Reply