quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Procrastinando Viernes, 20 de enero de 2012

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 3:55 pm

La procrastinación.

Aprendí esa palabra hace unos años, supongo que cuando se puso de moda gracias a la blogosfera y a Internet —que tanto pie da a utilizarla—. No voy a negar que la palabra me gusta: es una forma moderna de decir que te tocas las narices porque te apetece, y no queda tan mal.

Pero al fin y al cabo a todo el que le preguntes te dirá que le gustaría evitar la procrastinación. Que es algo que, si lo eliminasen de su vida, les haría mucho más productivos, ricos, felices y además el arco iris resplandecería cada día en el cielo que se ve desde su balcón. La cuestión es que nadie lo evita, y al final todos decimos que procrastinamos y ponemos cara de modernos mientras consultamos compulsivamente las últimas noticias chorras de Internet.

Sin embargo, he leído hace poco algunas cosas sobre la procrastinación que me han hecho comprenderla mejor y que son las que quería compartir aquí con vosotros.

La primera de ellas es una entrada de Steve Pavlina. En ella le da la vuelta a la tortilla. Presenta la procrastinación no como algo malo, sino como un síntoma de que lo que se supone que tenemos que hacer no es lo que realmente queremos hacer. Si en vez de abordar una tarea nuestra tendencia es hacer otra cosa, lo que quiere decir es que lo que estamos evitando no nos importa. Si nuestro jefe nos manda algo, y procrastinamos, no nos debemos sentir culpables. En vez de eso hay que ser conscientes de que en realidad a nosotros no nos importa nada la tarea que nos han mandado, sino sólo que no nos tiren a la calle. Con el discurso de evitar la procrastinación, lo que intentan es que cumplamos diligentemente con la agenda de otros. Si mi jefe me manda un trabajo que me resulta interesante le dedico tiempo sin problemas, pero si me encarga algo tedioso tiendo a evitarlo. Si lo pensamos, es la reacción natural. El intentar que nos sintamos culpables por no hacer algo en lo que no tenemos interés no es más que una estrategia de control.

Por otro lado, si estamos procrastinando una tarea que nos hemos puesto por un objetivo personal, puede ser un síntoma de que realmente, en el fondo de nuestro corazón, no queremos cumplir ese objetivo. Lo hemos decidido de forma racional pero inconscientemente sabemos que no es lo que queremos hacer, y tendemos a evitarlo. Recuerdo que hace un tiempo estaba liderando un proyecto opensource para construir una aplicación de votaciones. Al principio le dedicaba tanto tiempo como tenía disponible. Sin embargo, un día me di cuenta de que cada vez me costaba más abordar las tareas pendientes. Fue algo que sucedió de manera gradual: iba dejando las cosas para otro día, no leía la documentación que debía leer, rehuhía el envío de algunos correos… Me planteé cómo podía organizarme para ser más eficiente, pero llegué a la conclusión de que lo que había sucedido es que había perdido el interés en el proyecto por una serie de cambios que se habían producido en los participantes y en el enfoque general. Ya no creía en que la cosa fuera a ir adelante, o al menos no tal y como yo pensaba que debía ser. Antes de ser consciente de ello ya había estado evitando dedicarle tiempo: había algo dentro de mí que sabía que ese objetivo ya no era válido, y había estado actuando en consecuencia. Si hubiese evitado la procrastinación, lo que hubiera conseguido es dedicar más tiempo a algo que no me interesaba ya realmente.

Luego está la procrastinación de tareas que tenemos que hacer como parte de la consecución de otro objetivo que sí nos interesa. Por ejemplo: cuando me matricule en Ciencias Políticas, había una asignatura introductoria que tenía temas muy interesantes sobre la forma de gobierno de las democracias. Esos temas no me costó nada leerlos y estudiarlos. Sin embargo, había otra serie de temas que hablaban de globalización —asunto que por ahora me la trae al pairo— y me costaba horrores ponerme con ellos. Esta procrastinación es normal, ya que denota que en realidad no queremos dedicarle tiempo a esa materia. No tiene sentido evitar la procrastinación sino resolverlo con el menor esfuerzo posible, ya que es algo por lo que tenemos que pasar pero que seguramente no volvamos a ver en la vida y no tenga más interés que el de superar el obstáculo para conseguir lo que queremos de verdad.

En todos esos casos, no sólo no es malo procrastinar sino que es la mejor opción: procrastinando quitamos todo el tiempo posible de las tareas que no nos aportan nada y lo dedicamos a lo que realmente queremos hacer.

Pavlina nos invita a abandonarnos a la procrastinación, a no verlo como algo negativo sino como algo que hará que tengamos una mejor visión de nosotros mismos y que nos va a dirigir a cumplir nuestros sueños, aunque todavía no sepamos cuales son. El planteamiento de Pavlina me ha parecido similar al de las escuelas libres que estoy investigando ahora: se deja a los niños en libertad para que procrastinen y sigan sus verdaderos impulsos. Así acaban averiguando quienes son y encontrando aquello que realmente quieren hacer en la vida.

Esto suena muy bien para abandonarse definitivamente a la procrastinación. Pero creo que, antes de hacerlo, habría que completar la visión con otras ideas.

Un enfoque totalmente opuesto al de Pavlina (y más tradicional) es el de un libro que leí hace unos meses: “Overcoming Procrastination” (creo que también está publicado como “The now habit”), de Neil A. Fiore. En él sostiene que la procrastinación se produce por miedo. Miedo al fracaso sobre todo, aunque también al éxito. Evitamos algo porque nos produce temor. No sabemos si vamos a poder llevarlo a cabo, y si fallamos, supondría un golpe a nuestra autoestima. Si pienso que soy un gran programador, y mi autoimagen positiva se basa en ello, puede darme miedo abordar un proyecto difícil en el que las posibilidades de fracasar sean altas. Por ejemplo, a mi me cuesta muchísimo abordar un proyecto con Rails. Es un framework de desarrollo de aplicaciones que me resulta complicado (probablemente porque hay mucha información implícita que hay que dominar antes de ser efectivo) y cuando intento programar algo utilizando Rails me siento como un niño pequeño que estuviese programando por primera vez. Como ser un buen programador forma parte de la imagen positiva que tengo de mi mismo, comenzar un proyecto en Rails significa correr el riesgo de que esa imagen se tambalee y mi autoestima quede dañada. Seguramente por eso he dejado todos los proyectos en Rails que he comenzado a la mínima dificultad que he tenido. La justificación interna es que lo dejo porque quiero, no porque no sepa solucionar los problemas, y de esa forma mi autoestima queda preservada. Esto no me parece buena idea, ya que se trata de reforzar un conocimiento incorrecto de nosotros mismos en vez de tener la valentía de afrontar la realidad y aceptarnos tal y como somos.

También puede ser que procrastinemos porque tenemos miedo de las consecuencias que puedan producirse si triunfamos. Creo que esto me sucede a veces cuando tengo que dedicarle tiempo a las oposiciones de profesor. Aprobarlas conllevaría un cambio radical en mi vida: dejaría un trabajo estable y bien pagado que es el único que conozco. Tendría la inseguridad de no saber en qué localidad iba a tener mi puesto de trabajo, quizá a doscientos metros de casa pero quizá también una distancia que me obligase a tener que vivir lejos de mi mujer y de mi hija. Tendría que enfrentarme a una profesión nueva para la que no sé realmente si estoy preparado, a unos alumnos indisciplinados, a una materia que apenas conozco. Todos estos miedos pueden pesar mucho en ocasiones y, si no son explícitos, nos llevan a evitar abordar una tarea porque nos da miedo lo que pueda pasar si la terminamos.

Entonces, ¿quien tiene razón? ¿Es la procrastinación una reacción de miedo, o una señal de nuestro inconsciente que indica nuestros verdaderos intereses? Creo que ambas cosas:

  1. Puede ser un síntoma de que lo que estamos evitando es algo que inconscientemente sabemos que no queremos hacer, aunque conscientemente pensemos que sí.
  2. Puede ser un síntoma de que estamos evitando algo que nos da miedo hacer

Por lo tanto, sería malo dejarnos llevar por la procrastinación en todas las ocasiones porque de ese modo evitaríamos enfrentarnos con nuestros verdaderos miedos (y ese enfrentamiento es lo que nos va a hacer crecer). Pero también sería malo intentar vencer siempre la procrastinación, porque acabaríamos haciendo cosas que en realidad no son importantes para nosotros. Creo que, cuando nos demos cuenta de que estamos procrastinando, el mejor camino sería  tener un momento de introspección. Reflexionar y averiguar en cual de los dos casos estamos. En el primer caso la estrategia sería abandonarse a la procrastinación, y en el segundo enfrentarnos a nuestros miedos.

Esto, claro, es como tantas otras cosas: fácil de decir pero mucho más complicado de llevar a cabo. Pero por lo menos saber qué es lo que hay que hacer es un buen comienzo.

 

Leave a Reply

Getting Doctor To Perscribe Sertraline 120 Pills 100 Mg 159.96$ : Clavulanate 635 Mg Order : Where Do They Sell Ondansetron 90 4 Mg? : What Is Tretinoin Cream 0.025% 4 Tubes Used For? : Where Can I Get Lansoprazole 60 Pills Without An Rx In Italy : Doctors Who Will Prescribe Misoprostol 90 Pills 100 Mcg Me : How To Get Metoprolol 60 Pills 25 Mg 239.96$ Cheaper : Where Can I Buy Cheap Erythromycin 500 : Lisinopril 90 Pills 2.5 Mg 59.97$ Purchase Online : Lansoprazole 90 15 Mg Wigthout A Prescription : Pletal 100 In Mi : Anyone Buy 60 Pills Methylprednisolone Online Without A Prescription : Buy Baclofen 90 Pills Online Canadian Pharmacy : 90 Pills Decadron Do I Need A Script : What To Tell Doctors To Get Sinequan 75 Mg : Generic Brand Cialis 24 Pills 20 Mg 214.82$ Canadian Pharmacy : Purchase Online Medication Clavamox 60 Pills 375 Mg 131.47$ In Canada : Want To Purchase Lexapro 5 Frm Canada