Pagando por la felicidad Miércoles, 21 de diciembre de 2011
Yo ahora cobro 2200 euros netos al mes y trabajo sólo por las mañanas. Ya sé que soy un privilegiado en ese aspecto y que más de uno mataría por estar donde estoy. Sin embargo no soy feliz aquí, y quiero cambiar.
El problema con tener tan buenas condiciones laborales —que hoy en día están totalmente fuera de mercado— es que tienes muy poco margen para moverte. Vayas donde vayas, el sueldo y el horario van a ser peores. No he mirado demasiado pero la información que me llega es que gente con la misma preparación que yo cobra bastante menos, y trabajan más horas que un ingeniero nuclear iraní.
Eso significa que, si quiero cambiar de trabajo, me va a costar dinero.
¿Cuánto dinero?
Ayer estuve sondeando una de las posibilidades que barajo en cuanto a mi futuro profesional. Es una de las alternativas más viables dentro de mis hipotéticos trabajos futuros. La información que obtuve es que se cobra, como máximo, 1700 euros brutos al mes. No sé cuánto será eso en neto, pongamos que 1400 al mes. Es una cooperativa, así que además habría que poner un capital de unos 30.000 euros para empezar a trabajar allí. El horario, aunque bueno, es peor que el que tengo ahora. Para el capital inicial tendría que pedir un préstamo, así que además me tocaría pagar unos 150 euros adicionales al mes durante los cuatro o cinco primeros años.
El resultado neto es que cobraría 800 euros mensuales menos (950 euros menos los primeros años) y tendría disponibles entre y dos o tres horas menos cada día. La siguiente opción más viable, aunque no me gusta tanto en cuanto trabajo, es de profesor de secundaria en la educación pública. Se cobran unos 1700 euros al mes (y seguramente lo bajen a lo largo de la legislatura). Eso son 500 euros mensuales menos de lo que cobro ahora.
¿Estoy dispuesto a pagar ese precio? De quinientos a ochocientos euros menos al mes por ser más feliz.
Creo que, sin duda, lo pagaría. Para mí lo más importante es la felicidad, y si el dinero sirve para algo es para conseguirla: tanto a nivel de cubrir las necesidades básicas (comida y techo) como para cubrir necesidades más avanzadas como las de seguridad y relación con otras personas. El objetivo último del dinero es ayudarte a ser feliz, y no parece que sea buen negocio cambiar dinero por hacer algo que me vuelve muy desgraciado. No se me ocurre qué puedo comprar con ochocientos euros que compense el vacío de sentido al que tengo que enfrentarme cada mañana cuando voy al trabajo.
Todo esto me sirve para darme cuenta de que, para ser feliz, voy a tener que ajustar mi nivel de vida a la baja.
Ahora mismo no tengo ni idea de cómo hacer. Estamos en una situación económica un tanto precaria aunque temporal, porque mi pareja pidió una excedencia para criar a nuestra hija. Aunque eso cambiará dentro de poco, no será suficiente como para ahorrarme 800 euros al mes. Tendré que tirar de algo más, y no sé de qué: no compro mucha ropa, no me doy caprichos… Eso sí, gasto mucho dinero en crecimiento personal: cursos, libros, seminarios. ¿Tendré que renunciar a ello? Pues seguramente. Me tocará buscar formas más baratas para formarme: viajes a la biblioteca en vez de comprar los libros, ese tipo de cosas. Y demos gracias por que existe Internet.
Suena duro, pero hay mucha gente que lo ha dejado todo para seguir su propio camino y han sido felices. Aunque lo mío no va a ser tan exagerado, espero que la cosa también me funcione y el cambio merezca la pena.
Me voy de vacaciones hasta el año que viene así que aprovecharé para reflexionar sobre el asunto. Tendré que incluir entre mis propósitos de año nuevo el hacer algún tipo de downgrade económico. Aunque también podría ser que mañana me tocase la lotería y dejase de comerme la cabeza con estas milongas, quien sabe.
¿Vosotros pagaríais por ser más felices? Supongo que sí, pero… ¿hasta dónde estaríais dispuestos a llegar?
Puf, ni me lo planteo, pero me da vértigo solo pensarlo. Pero también te diré que tienes más razón que un santo. La ecuación que liga dinero y felicidad se puede resolver de varias formas, y una de ellas es la que te estas planteando.
Si lo tienes más o menos claro, pues adelante, y deja un poco de tiempo para escribir algo de todo esto, no solo en el blog, sino como un libro. Aunque no comparto muchas de tus ideas, otras sí, y en general estoy aprendiendo y reflexionando bastante sobre lo que cuentas en el blog últimamente.
Hace siete u ocho años, trabajaba en una pequeña empresa privada. Era el director técnico, tenía a mi cargo a la mitad de la plantilla y un trabajo creativo y en el que aprendía muchas cosas. Algunos meses llegué a ganar más de tres mil euros de los de entonces. A cambio, tenía mucha responsabilidad, mucho estrés, no tenía tiempo de estar con mi familia, trabajaba algunos fines de semana y mis horarios digamos que eran bastante “flexibles”, sobre todo a la hora de salir.
Tomé la decisión de cambiar dinero por… no sé, todo eso que echaba de menos. Y sobre todo por todo lo que sabía que mi familia echaba de menos de mí. Durante año y medio me preparé unas oposiciones, y terminé aprobando dos. De las plazas obtenidas, una de ellas la descarté porque significaba trasladarme a Madrid. La otra opción significaba ganar mil euros justitos para mantener una familia de cinco y una hipoteca. Sin embargo, creo que el cambio era positivo, porque lo que tenía antes era insostenible en muchos aspectos.
Finalmente, una serie de carambolas y una decisión arriesgada me hicieron coger la otra plaza y volver a mi ciudad en tres meses. Y un poco de trabajo y más carambolas me han hecho ganar dos mil euros al mes y tener un buen trabajo, que sin ser perfecto al menos me permite pasar los días en un buen ambiente y estudiar. No sé si terminaré mi tiempo en él, pero de momento lo doy por bueno.
Con la que está cayendo, da mucho miedo dar un salto como el que propones. Pero es cuestión de sopesar lo material y lo que no lo es, con la cabeza suficientemente fría para valorar esto último en su real importancia, que es mucha.
Bueno, de profesor de secundaria se cobran unos 1800 € netos, según la retención, pero puedes pasar tranquilamente de 2000 € con la acumulación de trienios, sexenios o cargos directivos. Igual te vale la pena, ¿no?
#manuti:
Me alegro de que te sea útil lo que escribo en el blog últimamente. Aunque escribo sin la esperanza de que me vayan a leer, es bonito saber que estás aportando algo a alguien, aunque sea tan sólo un poco.
No acabo de ver la idea de escribir sobre esto en formato libro, aunque no lo descarto. Hace poco leí un libro (“La flecha en el aire”, de Ismael Grasa) que tiene un formato muy parecido a un blog. Quizá pudiese intentar algo así.
#neogurb:
Muchísimas gracias por compartir tu historia. La verdad es que le echaste un buen par de cojones; me alegro de que al final todo saliera bien y de que ahora estés en una buena posición. Es bueno saber que aunque se corran riesgos se puede acabar con un buen resultado.
De todas formas por lo que cuentas tampoco es el sitio donde tienes que estar, y si sigues a tu corazón seguro que te toca hacer todavía algún cambio.
#Javier:
Pensaba que de profesor de secundaria se cobraba algo menos, me alegra que sea como cuentas. Económicamente es la opción menos sufrida, pero también creo que es un trabajo que no me va a llenar tanto como las otras opciones. De todas formas siempre será una mejora sobre mi estado actual, y ahí sí que pagaría sin duda la diferencia de sueldo.
Buenas tardes:
Vistos los recortes previstos para educación, ya no te recomiendo tanto ser profesor, más que nada por el sueldo, que se rebaja, y por las oposiciones, que van a tardar mucho tiempo en ofertarse.
!!Menuda desvergüenza los políticos de hoy en día, que en la campaña te dicen blanco y cuando ganan, te dicen negro!!
Y no puedes hacer cosas para que tu actual trabajo te haga sentirte bien y feliz?
Cambiar de trabajo tampoco te garantiza que vayas a ser feliz, pero sí que vas a ganar menos. ¿Es solo dinero lo que pierdes? Yo creo que no.
Ultrasónica, en mi trabajo he llegado a una vía muerta. No es algo que vaya aportar nada positivo a mi vida, y para estar bien necesito un cambio radical. En mi situación actual quizá podría llegar hasta un 7… pero desde allí, como dice Pavlina, puede ser imposible llegar al 10 que busco.
Creo que merece la pena arriesgarse y dar un cambio radical a mi trayectoria profesional. Con los riesgos que ello conlleva, desde luego.