quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Dominando la escritura Viernes, 12 de agosto de 2011

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 3:45 pm

Dicen que para hacer algo con el virtuosismo de un maestro, tienes que dedicarle al menos diez mil horas de práctica.

Diez mil horas es mucho tiempo. Si asumimos que le dedicamos ocho horas al día, lo cual son muchas horas para dedicar a una sola cosa, llevaría un total de 1250 días ininterrumpidos. Si asumimos 250 días hábiles al año (descontando fines de semana y un merecido mes de vacaciones) nos da un total de 5 años. 5 años haciendo algo de forma ininterrumpida durante ocho horas diarias. Supongo, además, que una parte importante del proceso será prestar atención a lo que estamos haciendo. No me imagino durante cinco años prestando atención a algo durante ocho horas diarias.

Quiero dominar la escritura, y me he puesto a calcular cuánto tiempo me podría costar. Le dedico media hora al día a escribir, con lo que me da un total de 125 horas al año. No es demasiado, aunque espero incrementarlo poco a poco. Una de las cosas que más me cuesta es ser constante, y he preferido empezar a entrenar haciendo algo sólo durante media hora pero con regularidad y determinación. Una vez haya conseguido ser constante, me plantearé incrementar el tiempo a una hora. Es posible que a vosotros os parezca un logro pírrico pero, para mí, llegar al compromiso conmigo mismo de hacer algo todos los días es algo importante. Ojala a vosotros os resulte más fácil, porque tendréis gran parte del camino hecho.

Si aumento el ritmo hasta una hora diaria, tardaré cuarenta años en conseguir escribir como un maestro.

Lo malo, además, es que dominar la escritura no quiere decir que seas un buen escritor. Para ser un buen escritor hace falta también ser un buen artista. Ser un artista no es algo que se consiga a base de practicar horas, se consigue teniendo una visión diferente sobre el mundo. Eso también es complicado, requiere mucha cultura, requiere hacer las cosas de forma diferente al resto, plantearse todo como si fuera nuevo desprendiéndose de ideas preconcebidas. Es algo que quizá esté a mi alcance, o quizá no.

Es decir, cuando tenga ochenta años, y si he conseguido tener la visión del mundo de un artista, podré escribir como un verdadero escritor. ​

Es una meta demasiado alejada en el tiempo como para intentar alcanzarla si no te gusta el camino que vas a recorrer, si no disfrutas con el proceso de aprendizaje. ¿Disfruto escribiendo? Pues sí, disfruto. Disfruto como disfruta el que corre una maratón o el que navega en medio de una tempestad. Suda, sufre, piensa que no va a llegar, pero cuando llega mira atrás y se da cuenta de que lo que ha hecho es algo de lo que está orgulloso

Así que allá vamos. A ver si para cuando sea abuelito consigo ser un buen escritor.

 
 

Cambiando de generación Jueves, 11 de agosto de 2011

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 3:07 pm

Lu me ha hecho pensar. En su último post habla del tiempo que pasa y no vuelve, y eso es algo que cada día me viene más a la cabeza.

Yo no sé si es que se me estará adelantando la crisis de los cuarenta, pero cada vez pienso más en el tiempo perdido. Esta mañana he buscado en google maps el bloque donde viví desde que nací hasta que fui un adolescente. Recuerdo que enfrente había un descampado y unos campos de naranjos. En ese descampado aprendí a jugar, estuve cientos de horas con mis amigos. Por esos campos de naranjos nos internábamos cuando queríamos tener alguna aventura. Avanzábamos por un camino de tierra que serpenteaba entre ellos y que sólo recorrían los motocarros de los agricultores que iban a hacer alguna faena a sus campos. Eran los únicos adultos que se veían por allí; los niños éramos los reyes del descampado y así debía ser. Nos movíamos a ritmos distintos, sin los horarios y las prisas de los adultos, como si estuviéramos en una burbuja donde el tiempo pasase a otra velocidad y las cosas importantes sucedieran en momentos diferentes a cuando pasaban las de los mayores. No pienso a menudo en esa época pero la recuerdo con nostalgia, como imagino que debe recordad todo el mundo esa etapa de su vida.

Esta mañana, a través de Internet, pude ver que el descampado ya no existe. Ahora, hay más bloques de edificios. El campo ha retrocedido, la ciudad es más grande y será una nueva generación, la de los niños que vivan un poco más allá, quienes tengan de nuevo las sensaciones que tuve yo en aquella época. Al ver que el descampado no existía he sentido una punzada en el corazón, como si alguien me hubiese quitado una parte de mi infancia, como si algo empujara y me obligase a apartarme para dejar paso a los que vienen detrás de mi.

Ha pasado tanto tiempo desde entonces… Más de treinta años. El tiempo pasa, es lo normal. Lo que me duele es que en todo ese tiempo siempre he vagado sin rumbo, sin tener un objetivo claro en esta vida. No recuerdo tener esa sensación de fluir, de saber que estás dirigiendo tus energías hacia algo que realmente quieres.

Aun ahora, que estoy con una mujer maravillosa y tengo una niña a la que quiero como nada en el mundo, me falta algo: una misión, algo que me haga encontrar mi lugar en el mundo. Saber que lo que estoy haciendo es lo que quiero hacer, para lo que valgo, lo que siempre he esperado. Sentir que aquí-y-haciendo-esto es donde tengo que estar. Me siento como Neo, el protagonista de Matrix: algo no me acaba de cuadrar, siento como una espina clavada que hace que no me pueda relajar y estar a gusto. Siento algo erróneo, algo que falla o algo que me falta, y no sé qué es.

Más de treinta años han pasado ya desde mi infancia. ¿Ha sido acaso todo ese tiempo, tiempo perdido? Como dice Jamie Wieck, “You can not score without a goal”. No se pueden meter goles si no hay portería. No puedes puntuar si no hay una meta que alcanzar. Si no he tenido una meta: ¿significa que he vivido sin vivir? ¿Significa acaso que he malgastado mi tiempo?

Mi planteamiento nihilista de la vida no ayuda demasiado a encontrar mi lugar y mis objetivos. Planteamiento nihilista en el sentido de, como dice la wikipedia, “deshacerse de todas las ideas preconcebidas para dar paso a una vida con opciones abiertas de realización”. Lo malo de las opciones abiertas es que eres tú quien tiene que darle sentido a las cosas. No vas a encontrar nada fuera de ti que sea lo que le de sentido: una religión, una patria, un deber a cumplir. Eres libre para decidir qué es importante, pero también tienes la inmensa responsabilidad de decidirlo. Si conservase mi educación tradicional tan sólo tendría que ascender en el trabajo, ganar más dinero, comprar una segunda residencia y tener un coche grande y caro. Pero eso hace tiempo que ya no me vale. Rompí con esos valores y ahora tengo el mundo entero para elegir: tantas cosas, que no se hacia donde dirigir mi futuro.

¿Por qué me da últimamente por pensar todo esto? Estoy cerca de los cuarenta, pero también creo que mi paternidad me ha afectado: ver que como está descubriendo el mundo una persona a la que amas, poder ayudarla a crecer, desarrollarse y ser cada vez más independiente, es algo maravilloso. Pero también te hace ver que el tiempo es implacable y que un día esa persona estará en tú lugar, y te hace ver que algún día tú ya no estarás.

Dios mío, ¿qué es lo que voy a hacer? Tan sólo quiero volver a ser un niño.

 

 
 

Meditando Lunes, 8 de agosto de 2011

Filed under: cajón de sastre — yabu @ 3:04 pm

Un día, me llamó la atención un reportaje donde contaban que habían declarado a Mathieu Ricard “el hombre más feliz del mundo”. Este monje budista había conseguido registros extraordinarios en un estudio en el que medían de forma científica el índice de felicidad de una serie de personas. Este índice se calculaba no en función de determinados parámetros externos (como por ejemplo que las personas tuviesen coche, dinero…) sino en función de la actividad de cierta región del cerebro que está relacionada con lo felices que nos sentimos.

Antes que eso, cuando era adolescente, leí algún libro magufo sobre la meditación e incluso llegué a practicarla con el único resultado de quedarme dormido en la cama rodeado de velas encendidas, cosa que podría haberme llevado de forma rápida a mi siguiente reencarnación. El reportaje de Mathieu Ricard fue mi reencuentro con la meditación en la vida adulta. Me abrió la curiosidad y me puse a investigar. Lo primero que hice fue leer, y qué mejor que leer una controversia entre un monje budista y un filósofo, escrito por el mismo Mathieu Ricard y por su padre. El libro se titulaba “El monje y el filósofo”, y lo recomiendo a aquellos que quieran una introducción al budismo desde el punto de vista occidental. Por mi parte, el libro despertó todavía más mi curiosidad sobre la meditación. La meditación parecía en principio algo “occidental”, sin ningún tema metafísico: se trataba simplemente en entrenar la mente de determinada manera para controlarla y ponerla a nuestro favor. Con este planteamiento, parecía algo bastante razonable, incluso para un occidental que no se cree ni lo más mínimo de los planteamientos esotéricos que tan de moda están desde hace un tiempo.

Como quiero ser feliz, practicar meditación me pareció un buen plan. Me decidí a practicar meditación más en serio. Me enteré de que había gente en mi familia que asistía a clases de meditación en un centro budista de mi localidad, así que me apunté. Estuve más de un año acudiendo y practicando, y en ese primer año se produjeron cambios importantes en mi habilidad mental, en cómo me relacionaba con mi propio cerebro. Como en cualquier cosa nueva que practicas, los primeros momentos es cuando se producen los cambios más fuertes; después hay que dar pasos más sutiles. Las clases nos las daba en ocasiones una monja budista, en ocasiones una persona “normal” con conocimientos de meditación. A mi me gustaba sobre todo cuando daba clases la monja, no sólo porque tenía conocimientos mucho más amplios sino porque, como iba con el hábito budista, la clase estaba más ambientada y era más sencillo motivarse para meditar. Al año siguiente probé en un centro de meditación diferente, más a la occidental, pero no me gustó tanto porque los profesores no eran tan buenos (o simplemente porque el método que seguían no me resultaba tan adecuado). Al año siguiente tuve que dejarlo por problemas de tiempo, pero seguí practicando a ratos en mi casa.

He probado también el Yoga. La mayoría de la gente piensa que el Yoga es una técnica para el ejercicio físico. Os puedo asegurar que ejercicio físico se hace (yo acababa baldado y con dos días de agujetas tras cada sesión) pero lo importante del Yoga es la actitud mental. No soy un experto en filosofía del Yoga pero siempre se ha considerado bien una preparación para el trabajo mental, bien el trabajo mental en sí mismo. No me sirvió demasiado este enfoque pero creo que es porque no le dediqué suficiente tiempo, aunque pienso que utilizar el cuerpo como vehículo para centrar la mente puede ser algo muy útil.

El último año lo he dedicado a realizar un curso de introducción al budismo. No es que me haya hecho budista: es que he visto que muchos de los textos sobre meditación se abordan desde la perspectiva del budismo, y quería ser capaz de “filtrar” los postulados budistas y quedarme con la técnica de meditación en sí. En este aspecto me ha sido bastante útil. También me ha sido útil para darme cuenta de que estoy muy lejos del budismo, y de que, aunque en principio parezca que no es algo muy metafísico, en cuanto profundizas un poco más se revelan toda una serie de postulados fantásticos como en cualquier otro sistema religioso.

Por mi parte la siguiente fase del plan, en la que estoy ahora, es avanzar en los usos “occidentales” de la meditación. Se ha utilizado la meditación como herramienta de tratamiento de problemas psicológicos, como el stress, y hay una corriente que utiliza las técnicas de meditación con fines terapéuticos. En estos ámbitos no se llama estrictamente meditación, sino Mindfullness. No he visto demasiado material sobre el tema, pero tengo un par de libros pendientes para ir ampliando información al respecto.

Y hasta aquí llega mi historia con la meditación. En el último par de meses la tengo algo olvidada, porque si dedicase tiempo a meditar tendría que quitárselo a mi tiempo de sueño y me iría cayendo por la calle, pero sé que es algo que retomaré en cuanto pueda. Me ha hecho mucho bien y, aunque no he conseguido todavía levantarme a un palmo del suelo mientras medito, sí que he conseguido ser más consciente de mis pensamientos, controlar mi mente y ser más feliz.

Sinceramente, si tenéis la oportunidad, os recomiendo que probéis algún curso de meditación. Si no tenéis la ocasión, buscad algún libro sobre técnicas de meditación y probar a practicarla durante un tiempo; seguro que os resulta útil. Por si os animáis, voy a dejar aquí algunos consejos útiles:

  • Los budistas llevan miles de años meditando y tienen experiencia en ello. En vuestra localidad es muy posible que haya una congregación budista, y casi con total seguridad tendrán cursos de meditación. Suelen ser muy asequibles (o gratuitos), si no tenéis para pagar no os cobrarán, y es gente muy accesible y amigable. Esta es la mejor forma de acercarse a la meditación. No os intentarán convencer de nada, podréis acercaros tranquilamente desde cualquier postura escéptica con total comodidad por vuestra parte.
  • En el budismo, existen dos grandes tradiciones: la Mahayana y la Hinayana. Para aprender a meditar de forma que os resulte más provechoso, sobre todo al principio, os serán más útiles los textos de maestros Hinayana, sobre todo los de la rama Theravada. Tienen menos de “filosofía” y más de técnica básica.
  • Si no practicas un rato cada día, por mucho curso que hagas la meditación no te servirá de nada. Esto es como ir al gimnasio. Puedes ir a un curso donde te expliquen cómo hacer pesas, pero si no haces pesas por tu cuenta no te vas a poner cachas en la vida.

Para terminar, algunos libros que he leído sobre el tema y que me han parecido interesantes:

  • El monje y el filósofo, de Mathieu Ricard, que ya he mendionado
  • Los caminos de la meditación, de Daniel Goleman. Escrito por el Goleman de “Inteligencia emocional”, es un tratado a la occidental donde analiza las diferentes vertientes de la meditación así como el papel de la meditación en varias corrientes de pensamiento, desde el budismo al catolicismo. Es una lectura imprescindible si queréis tener una idea estructurada de qué es eso de la meditación.
  • Mindfullness, bliss and beyond de Ajah Chan. Es un libro en inglés de uno de los mayores maestros Theravada. Contiene instrucciones muy claras sobre cómo meditar.
  • Vipassana: el camino de la meditación interior, de Jack Kornfiel y Joseph F. Goldberg. Libro también de la corriente Theravada, muy práctico y útil para meditar.
  • Instrucciones para un curso de meditación de diez días, de S.N. Goenka. Dudo que encontréis el libro, yo lo vi en una librería de segunda mano de casualidad, pero lo podéis encontrar en formato audiolibro. Merece la pena el tiempo que invirtáis en escucharlo. Además de conceptos básicos del budismo contiene buenas instrucciones de meditación

A mi la meditación me ha sido tremendamente útil. He pasado de ser una persona descentrada, nerviosa, esclava de mis malos rollos, a ser más consciente de mis pensamientos: ahora vivo más relajado y soy capaz de controlar mis emociones negativas para que no se hagan ellas con el control de mi vida. Cada minuto que le he dedicado a la meditación ha estado bien invertido, y no puedo menos que recomendároslo también a vosotros para que al menos le deis una oportunidad. No se trata de nada esotérico sino de simple gimnasia mental, os lo aseguro.

 
Do Doctors In Canada Prescribe Rizatriptan 8 Pills : Canadian Online Pharmacy No Prescription Azithromycin 60 100 Mg : 500 Mg Cipro Generic : Trazodone 60 Pills 100 Mg Order Online No Prescription : How To Start My Own Buisness With Mircette 56 15 Mcg : Pharmacy No Prescription Shipping From Europe 160 Mg Tricor : Fenofibrate 90 Pills 160 Mg 103.03$ No Prescription Free Shipping : Discount On Bystolic 30 Pills 2.5 Mg : Can I Buy A Amlodipine 30 Pills 10 Mg 44.89$ Online Anywhere? : Can I Purchase Levothyroxine 200 Mcg Medicine In Australia Pharmarcy : Cafergot 60 Pills 100 Mg Buy With Pay Pal : No Prescription Crestor 30 Pills Paypal : No Prescription Erythromycin 500 Mg Cod Delivery : Lisinopril 2.5 Mg Next Day Shipping : Prescription Metronidazole 90 Pills 200 Mg 52.09$ : Can You Buy Aripiprazole 60 10 Mg 74.5$ On The Internet : Can You Get An Propranolol 40 Without Prescription : Where To Buy Duloxetine 90 Pills Online Overnight : Canadian Pharmacy Permethrin Without A Prescription