Creando un sueño Lunes, 11 de julio de 2011
Estoy haciendo un curso de literatura infantil y juvenil. La escritura es algo que tenía abandonado, pero que me gusta y que no hago del todo mal. Creo que algún día conseguiré sacar algo interesante de ello, aunque primero necesitaré trabajar bastante más mi constancia y capacidad de sacrificio. Pero a lo que íbamos: ahora tengo algo de tiempo y he retomado la escritura, y como estoy apuntado a un curso de literatura juvenil me he suscrito a unos cuantos blogs que hablan del tema, comentan novedades editoriales… este tipo de cosas. Esta semana vi en uno de esos blogs que Enrique Páez, un escritor, había sacado un nuevo libro de literatura juvenil. Vagando por su web, fui a parar a una página donde explicaba una historia que me emocionó. Ahora voy a parar un momento para que todos podáis pasar por esa página y leer esa historia:
Historias y mudanzas del taller de escritura Enrique Paez
Me ha parecido una relato emocionante, un proyecto maravilloso que supo crear de la nada. Me gustaría hacer algo así. Las circunstancias de Enrique por aquel entonces son muy diferentes a las mías: tenía cuatro libros publicados, su mundo era la literatura (licenciado en Literatura Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid y dos años de doctorado en Teoría de la Literatura), y a mediados de los noventa un taller de escritura era una novedad. Pero cuando él comenzó con el taller tenía también 38 años, estaba perdido y necesitaba hacer algo diferente; como estoy yo ahora.
Enrique supo poner algo en marcha que le aportó experiencias maravillosas, que durante quince años le hizo conocer a gente extraordinaria y tener muchas vivencias interesantes. Lo envidio. Yo estoy en una oficina de mierda. No hago nada relevante, mañana podría no aparecer por aquí y casi nadie se daría cuenta. No aprendo nada, no aporto nada, estoy en un Vórtice Negativo que lo único que hace es absorber mi energía vital a cambio de dinero.
Quiero hacer algo tan maravilloso como lo que fue el taller de Enrique, o al menos intentarlo. Pero no sé cómo hacerlo ni qué hacer. Mi niña, mis niñas, me ocupan todo el tiempo que tengo fuera del trabajo, y tampoco sé si tendría las tablas para llevarlo adelante. También están las oposiciones, que son una oportunidad de futuro pero un lastre para cualquier otro proyecto mientras tenga que dedicarles tiempo. Como dice Enrique Páez: “Nada es gratis en este mundo. Si ganas algo, pierdes algo. Que lo sepas.” Pero NECESITO hacer algo, tengo que encontrar una salida que me de algo de vida o me voy a acabar marchitando en esta silla ergonómica (que diga, en esa silla ergonómica, que yo no escribo en un blog en horas de trabajo).
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