Subiendo los impuestos Lunes, 28 de septiembre de 2009
En este país no somos más tontos porque no podemos. Reconstruyamos los hechos:
1- Las constructoras se hacen de oro con la burbuja inmobiliaria
2- Los ayuntamientos se hacen de oro con el negocio de las inmobiliarias: impuestos, pagos bajo mano, y todas esas cosas lindas que hacen los ayuntamientos. Recordemos que, en la mayoría de los casos, el alcalde es una persona sin estudios que está ahí porque es el más chanchullero del municipio
3- Los bancos se hacen de oro con las hipotecas del personal
Todo bien (excepto para el personal) hasta que la cosa llega a límites insostenibles y se acaba la pasta. El personal deja de pagar, las constructoras dejan de ganar dinero, y los ayuntamientos ya no tienen fondos para malgastar contratando a parientes y enchufados.
¿Cómo solucionar esto? Muy sencillo:
4- El gobierno “inyecta” 8.000 millones de euros para proyectos de “construyeme lo que sea ya mismo”
5- Los 8.000 millones van a parar a los ayuntamientos, que pueden utilizarlo para seguir vendiendo contratas y colocando al primo del alcalde
6- Las constructoras tienen algo de negocio para aguantar el tirón
Como la “suave desaceleración de la economía” parece que persiste en su suavidad, el personal es despedido de sus empresas en cantidades industriales. Con lo cual:
7- El personal se queda sin trabajo y, al cabo del tiempo, sin cobrar ni el paro
8- El gobierno crea subsidios para que la gente no empiece a fabricar cócteles Molotov y a reventar supermercados
Claro está, los fondos del gobierno no son ilimitados, y recordemos: acaba de soltar 8.000 millones para que no se le cabreen los alcaldes y las constructoras. El paso siguiente es, desde luego, obvio:
9- El gobierno sube los impuestos al personal.
Aquí es donde se hace el truco de manos para vender la moto. El truco no es sólo del gobierno: es del gobierno, de la oposición, de los medios de comunicación y de todo cristo. Es muy simple: nos olvidamos de los puntos 1 a 6, nos olvidamos del Plan E, de las constructoras, de los chanchullos, y le colgamos el muerto de la subida a cuatro parados que son los más jodidos de todo este asunto.
¿Y qué hace la gente? ¿Qué hacen los españolitos de pro, tanto de izquierdas como de derechas, tanto de arriba como de abajo? ¿Se cabrean porque intentan tomarles el pelo de una forma tan descarada?
Pues no, señores y señoras: SE LO CREEN. Aquí, nadie habla del Plan E. Como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra, como si se lo hubiese tragado un inmenso culo, oscuro y profundo como boca de lobo.
Estoy hasta los mismísimos de predicar en el desierto. Pero cuando caminéis por una acera recién levantada y vuelta a colocar, y a continuación entréis en un kiosco y paguéis un 18% de IVA por una mierda de periódico que os va a contar lo que le interese no se sabe muy bien a quien, por favor, haced memoria: esa pasta no es para los parados del barrio, es para pagar a cuatro espabilados.