Matando a las empresas Jueves, 21 de mayo de 2009
Ayer la tertulia del almuerzo trató, una vez más, sobre el capitalismo y sus ventajas. Mis compañeros de trabajo, todos capitalistas por inercia y alguno liberal por convicción, comparan de vez en cuando el capitalismo y la selección natural: sólo los más fuertes sobreviven; luego el capitalismo salvaje, como la jungla, hace que nuestra sociedad evolucione.
No voy a entrar a discutir sobre si capitalismo sí, capitalismo no; si sistema sí o sistema no, si todos quietos o a las barricadas a lanzar cócteles molotov (más de uno lo haría por puro gusto y amor a las algaradas). Sólo quiero hacer notar que la comparación entre el capitalismo y la vida salvaje resulta incompleta y que, por tanto, hay que mejorarla con un detalle crucial que no sé por qué se ha escapado hasta ahora a todo el mundo: los animales se mueren.
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Sí, queridos lectores: el Rey León murió, Bambi murió (no digamos su madre), Baloo es ahora un montón de huesos podridos, e incluso Kaa la palmará algún día.
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Eso significa que la naturaleza deja espacio. Un animal, por fuerte que sea, por bien adaptado a su entorno que esté, acabará deteriorándose con el tiempo y permitiendo que las nuevas generaciones de animales tengan su oportunidad. Hay animales que cuando pueden lo evitan (los leones machos se cargan a todas las crías cuando toman el control de un harén de hembras), pero, hagan lo que hagan, el tiempo es implacable y acabarán siendo pasto de las hienas.
Sin emargo, las empresas no envejecen. No son inmortales, porque pueden desaparecer, pero no hay nada que inevitablemente las lleve a su desaparición al cabo de un tiempo limitado. Si una empresa lo hace lo suficientemente bien y no comete errores, puede persistir para siempre.
¿Que ocurriría si esto sucediese en la naturaleza? Los animales con el suficiente poder se cargarían a sus rivales antes de que tuviesen oportunidad de plantarles cara, con lo cual las especies evolucionarían de una forma mucho más lenta. La naturaleza, que según algunos es muy sabia, se basa en la muerte para evolucionar. La inmortalidad enlentece, la muerte despeja los ambientes enrarecidos.
Visto esto, propongo mejorar el capitalismo con una medida muy simple: obligar a las empresas que cierren al cabo de X años. De esa forma acabarían tarde o temprano todos los monopolios de facto y las posiciones de abuso, que digo, de dominio del mercado. Hoy no existirían empresas como Telefónica, la SGAE, Sony, o Microsoft. Al llegar el dia X, se procedería a la disolución de la empresa, que podría realizarse mediante un procedimiento tan simple como retirar la vigilancia de las puertas y maricón el último.
La jubilación sigue este principio, y no creáis, ingenuos lectores, que lo hacen por el bien del jubilado: es una medida básica en las empresas para retirar carcas. Propongo ir un poco más allá y aplicar la jubilación empresarial social, por el bien de todos. Con esto, conseguiremos que el mundo sea un lugar un poco más soportable.
Luego no digáis que no doy ideas. Más I+D+i, coñe.