Mugiendo Martes, 24 de Febrero de 2009
Tengo una compañera de trabajo que es la viva imagen de la eutimia: nunca se altera. Es gordita, de cara redonda, rasgos dulces pero un poco fofos. Nunca dice una palabra más alta que otra. Da igual que lluevan rayos o centellas, que sea tarde o pronto, que lo que esté haciendo sea importante o la más trivial de las chorradas: siempre tiene la misma tranquilidad y la misma expresión en el rostro. Además, es la viva imagen de la tradición: cree en Dios (católica de toda la vida, desde luego), se va al pueblo en fiestas, tiene tres hijos que llenan todo su interés cuando está fuera del trabajo. Nunca cuestionaría la autoridad, y en sus reflexiones no pasa de la opinión común y de las ideas establecidas.
Tenemos más o menos buena relación; pero cuando tengo el día tonto, el verla así de embobada me pone a parir. Me dan ganas de cogerle de los hombros, agitarla con fuerza y gritarle: “—¿Es que no te das cuenta de que todo es mentira? ¿No ves que el mundo es mucho más complejo de lo que crees, de que la mitad de lo que piensas lo han pensado por ti? Por Dios, ¿¿ES QUE NO TE DAS CUENTA DE QUE VAMOS A MORIR TODOS??”
Si no lo hago no es por no parecer loco. Es porque me da la impresión de que la sorprendería masticando un puñado de hierba, y que tan sólo sería capaz de decirme: “MUUUUUuuuuu”.
Y te da envidia, ¿verdad?
Porque cuando uno tiene el día torcido, de lo que más jode es ver que en la misma situación, a otros no les afecta.
En realidad me da más pena que otra cosa; lo que pasa es que esos días, como veo todo negativo, la pena se convierte casi en repulsión.
Si se enterase mi profe budista me metería un paquete de cuidado.
A ver si va a ser un vaca de verdad y estás peor de lo que piensas…
Supongo que deberías sentirte afortunado por haberte tomado la pastilla roja.
Eso sí, Ramón. Además, en cuanto aprenda a saltar entre edificios me lo voy a pasar pirata.
¿Y sólo tienes un ejemplar de esos cerca? Mira que me extraña…
Bueno, ese es el que más. Los otros, por lo menos, tienen sus peculiaridades.
Oye, que soy tu compañera, sí, la vaca. A ver si no te metes conmigo……
Conio, me acabo de leer varios meses de exabruptos de este blog…
Lamentable… ahora tambien tendre que aprender a usar los rss -hoy no, te quedas en delicious- y perdere mas tiempo en el curro por culpa de un tio con nombre de raiz de planta africana -por decir algo-.
Por lo demas, gente-vaca como la que comentas me hace que piense que aquello de la ilustracion tampoco era algo tan malo….