Poniendo el árbol Viernes, 19 de Diciembre de 2008
Ya es casi navidad, así que en casa hemos puesto el correspondiente abeto. De plástico, claro, porque no iba a ser yo el desalmado que saliese al monte con una motosierra en la mano y los ojos inyectados en sangre.

La casa quedó muy bonita. Pero ayer por la tarde, cuando estaba leyendo en el sofá tan ricamente, empecé a tener una sensación extraña: como de alguien que me miraba. La sensación venía del árbol. Bajé el libro y me puse a observarlo:

Seguía sin ver nada, así que me levanté y me acerqué un poco para observarlo mejor. Pasé más de cinco minutos allí de pie, mirándolo, dándome la vuelta de vez en cuando para ver si algo se ocultaba en los rincones de la habitación. De pronto, lo vi: entre las ramas, perfectamente camuflado:

No me extrañó no haberlo visto antes: los ninjas, cuando quieren, son como una sombra…
Sigo buscando el ninja en el de mi salón:
LO raro es que no hayas encontrado aún un pato a la naranja o unos brotes de soja