quitandose el traje

…en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme

 

Regalando nuestras cosas Miércoles, 8 de Octubre de 2008

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 1:18 pm

Dar algo a cambio de nada es regalar.

Imaginaos por un momento que estáis forrados. Tenéis mucho dinero, y le dejáis un millón de euros a un gestor para que lo invierta de la mejor manera posible. El gestor, lo que hace, es dar ese dinero a cambio de nada. Lo regala. No sé a vosotros, pero a mi me jodería.

Pues resulta que los españoles tenemos un montón de dinero, y el gobierno es nuestro gestor. Le dejamos el dinero de los impuestos para que lo invierta de la mejor manera posible, y lo que va a hacer es regalárselo a los bancos. Lo peor de todo es que, como lo regala de una forma un tanto sofisticada, la gente no se da cuenta de lo que está haciendo y todos se quedan tan panchos.

El truco es el siguiente:

  • Vender algo de valor
  • Y con ese dinero, comprar algo que no quiere nadie

Pongamos un ejemplo, exagerándolo un poco para que se entienda:

  1. El gobierno vende unos lingotes de oro, o un lote de iphones, o lo que sea: algo que la gente se da de tortas para poder comprar. Con esa venta, el gobierno ha conseguido dinero bastante rápido.
  2. Con el dinero que ha conseguido, el gobierno compra un piso en el centro de Madrid, que el propietario no puede vender.

¿Qué ha pasado? Pues muy sencillo: el gobierno tenía algo de valor y ahora tiene algo que no quiere nadie. Eso sí: el piso que compren está altamente garantizado por las mejores inmobiliarias, y le firmaran un certificado diciendo que es un piso de categoria AAA+ y que seguro, pero seguro seguro, que no va a perder valor.

Con este truco parece que el gobierno no haya perdido dinero, ya que antes tenía unos lingotes de oro que valían 100.000 euros y ahora tiene un piso que vale 100.000 euros. Como 100.000 = 100.000 no hay perdida, ¿verdad? Pues sí que la hay: el truco es que ha perdido liquidez y ha asumido un riesgo. Ahí están las verdaderas pérdidas, que no son visibles a primera vista, pero que haberlas haylas.

El haber perdido liquidez significa que el gobierno no puede disponer de dinero, es decir, si necesita pagar algo tiene que pedir un crédito. Si mañana tuviese que pagar 100.000 euros no podría hacerlo porque nadie quiere el piso (si se hubiese quedado los iphones, los vendería y podría pagar su deuda). Como no puede pagar, tiene que pedir dinero prestado, por ejemplo, al 10%. Eso significaría que por no tener liquidez habrá perdido 10.000 euros en un año, debido a que ha cambiado una cosa buena por otra peor.

El asumir un riesgo quiere decir que si el piso baja de precio, y mañana vale 80.000 en vez de 100.000, habrá perdido 20.000 euros. Puede que lo pierda, puede que no; por eso es un riesgo. Pero las cosas con las que no se puede contar con seguridad valen menos. Es como si, por ejemplo, le dejaseis cien euros a un amigo que se va a jugar al casino con la promesa de que os lo va a devolver mañana… si tiene suerte. ¿Lo haríais? ¿Que valen más, los cien euros en vuestro bolsillo o los cien euros que os va a devolver mañana vuestro amigo?

Esas son las pérdidas que va a asumir el gobierno. Son sutiles, por eso la mayoría de la gente no se da ni cuenta de que les están tangando. Y para los que sí que se dan cuenta tienen una excusa muy bien montada, ya que dicen que es para reactivar la economía y que no se vaya todo al garete. Puede que tengan razón y sea necesario, no voy a entrar ahí. El verdadero engaño viene de lo siguiente: ¿qué va a recibir a cambio el gobierno? ¿Qué compromisos van a asumir los bancos y cajas?

La respuesta es:nada. El gobierno sólo va a recibir papel mojado. En otros países los bancos se van a nacionalizar, los directivos que los han mandado a la crisis lo van a pasar mal, pero aquí van a seguir tan panchos ya que el gobierno va a darles dinero a cambio de nada.

Dar algo a cambio de nada es regalar. Y eso es lo que va a hacer el gobierno: regalar nuestro dinero.

Yo no sé a vosotros, a mi me jodería.

 
 

Renunciando a la plaza

Archivado en: cajón de sastre — yabu @ 12:06 pm

Al final, me llamaron para una sustitución de profesor de informática. Me dolió mucho decir que no, pero tuve que hacerlo: las cuentas básicas de las que partía eran 300 euros más al mes de hipoteca, 300 euros menos al mes de sueldo. Aun así, estaba dispuesto a intentarlo si en el trabajo me daban una excedencia.

Lo malo fue que al mirar el tema con detalle me enteré de que si coges una excedencia no tienes paro. Eso fue lo que me hizo desistir definitivamente de mi idea; con una hipoteca de mil euros al mes, quedarme en paro un par de meses significaría mi ruina económica. Si me hubiesen dado una vacante (trabajo para todo el año) cerca de casa, todavía me lo hubiese podido repensar. Pero me llamaron para Alicante, para cubrir una sustitución temporal, y eso es algo que no puedo hacer ahora mismo. Así que nada, estuve allí, renuncié… y veremos si el año que viene puedo ser profesor.

Lo bueno de todo esto es que me ha hecho replantearme mi situación económica. Tengo que montármelo para que el dinero que necesito cada mes se reduzca, ya que me quita demasiada libertad de acción. Tener una casa disponible, que me encanta, pero que uso un par de veces al año, no me compensa. Supongo que hasta dentro de un tiempo no podré hacer nada ya que la crisis hace que vender la casa a un precio razonable sea imposible, pero ahí queda la idea.

Reducir gastos fijos: ese tiene que ser mi nuevo objetivo. Las hipotecas son un yugo mortal, una nueva forma de esclavitud voluntaria. Exagero un poco pero todos sabéis que es así.

 
 

Cuidando el corazón Miércoles, 1 de Octubre de 2008

Archivado en: ondo ibili maripili — yabu @ 5:58 pm

Me ha comentado un amigo, que trabaja en una de nuestras Bienamadas Entidades Financieras, que al ir a echar la meadita de por las mañanas se ha encontrado con esto nada más entrar a la zona de los servicios:

¿Será un pájaro? ¿Será un avión?

¿Sería una máquina de vending? ¿Sería un expendedor de compresas? Se acercó un poco más y descubrió que era… ¡El Desfibrilator! (léase “desfibrileitor”)

Es... ¡la máquina de desfibrilar!

Les han puesto una máquina que, al romper un cristal, proporciona al instante un par de electrodos que pueden reanimar un corazón roto: tan sólo hay que seguir los tres sencillos pasos que se indican en el panel luminoso. Y yo que pensaba que después del Ciri-o-matic lo había visto todo….

Lo preocupante del tema es que lo han puesto, recordemos, en una Entidad Financiera. ¿Será por la crisis? ¿Esperan acaso que se incrementen los ataques cardíacos entre los empleados y directivos por los sustos que nos da cada día la economía? Quien sabe.

 
 

Viviendo una paradoja

Archivado en: polícitamente incorrecto — yabu @ 8:49 am

La crisis está de moda. En uno de los múltiples artículos que explican por qué en-España-jamás-de-la-vida-habrá-una-crisis-financiera-y-no-sé-cómo-se-os-ocurre-pensarlo, hablaba una defensora del libre mercado. Ese, ese mercado que ha sido tan libre que se ha autorregulado sólo. Sin embargo, esta liberal ha puesto a trabajar su cerebro para analizar la coyuntura y ha llegado a la siguiente conclusión:

Yo, que soy una gran defensora de la libertad de mercado, pienso que en los mercados financieros hace falta vivir una paradoja: hace falta regular para conseguir libre mercado.

Claro, cómo iba a ser de otra forma, por qué no vivir la vida en una paradoja. Sin embargo, busquemos un poco qué es una paradoja (cito de la wikipedia):

Una paradoja es una declaración en apariencia verdadera que conlleva a una auto-contradicción lógica o a una situación que contradice el sentido común. En palabras simples, una paradoja es lo opuesto a lo que uno considera cierto. La identificación de paradojas basadas en conceptos en apariencia razonables y simples ha impulsado importantes avances en la ciencia, filosofía y las matemáticas.

En fin, no sé. Sin entrar en detalles, me da a mi la impresión de que vivir en una paradoja viene a significar “estar equivocado y no saber cómo reconocerlo”. A lo mejor deberían asumirlo y producir avances en la economía, como han hecho en las otras ciencias. O a lo mejor basta con asumir algunas otras paradojas que se dan en la vida diaria y seguir tirando como estamos, no sea que al intentar arreglarlo traigamos de vuelta a los comunistas malotes con los que nos asustaban de pequeños.