Presentandome a profesor Martes, 9 de Septiembre de 2008
Como lo de las oposiciones no ha colado, he buscado otras alternativas para dar clase. Además de la opción de dar clases particulares me enteré in extremis que la universidad había sacado unas plazas de profesor asociado. Los profesores asociados se supone que son personas con una amplia experiencia profesional que se contratan para dar una asignatura o parte de ella relacionada con su campo, en el que se sigue suponiendo que pueden aportar un punto de vista enriquecedor. Lo que suele suceder luego es que son capullos que se pasan por allí a perder la tarde, tocarse los cojones y sacarse unos duros, pero ya se sabe que una cosa es la teoría y otra la práctica.
De todas formas soy una persona con una amplia trayectoria profesional y he pensado que sería una buena idea presentarme a ver si cuela. Así que, tras dos horas de cola y veintiseis y pico euros de tasas (tiene cojones el pagar para presentarse a una entrevista de trabajo, porque al fin y al cabo es eso) he sido inscrito en el proceso de selección para profesor de alguna asignatura de la escuela de informática. Seguro que es la peor, la que no quiere dar ninguno de los profesores titulares y la que tiene el peor horario de toda la carrera. Pero bueno, es algo que me puede servir para ganar experiencia profesoril, puntos varios para las oposiciones y una perspectiva de primera mano sobre la profesión.
Seguramente ni me llamen porque dicen las malas lenguas que las plazas están dadas de antemano, supongo que a personas que realmente lo merezcan por sus méritos, porque sería muy triste que se las repartiesen entre los amigos o las concediesen para pagar favores personales. Pero espero al menos que convoquen a la entrevista para ver cómo es el ambiente por allí, y puede incluso que me añadan en una bolsa de trabajo para cuando los profesores que hayan ganado la plaza en buena lid se pongan de baja, que suelen tener la salud delicada.
Con un poco de suerte la cosa puede ir bien del todo y quizá me contraten. Así que temblad, alumnos universitarios, porque igual tenéis pronto por allí un profesor novato con ganas de cepillarse a todos los alumnos (metafóricamente hablando).
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