Alcanzando el nirvana Martes, 15 de Abril de 2008
Llevo una temporada tocándome las narices en el trabajo. No me llena, me aburre, no veo nada nuevo. Me dedico tan sólo a solucionar problema trivial tras problema trivial, utilizando tecnologías obsoletas y trabajando con gente rancia y limitada.
Eso me ha llevado a no hacer nada, pero nada de nada: lo que cuesta una mañana lo alargo durante tres semanas, y lo finiquito de cualquier manera el día que llega la fecha límite.
Al principio estaba preocupado, sufría, me sentía agobiado. Luchaba con algo dentro de mi, algo que me habían inculcado desde la infancia: la responsabilidad, el deber, el trabajo bien hecho, el miedo al despido. Me ha costado mucho tiempo y varias sesiones de psicólogo, pero por fin he superado mis limitaciones. Me he trascendido, y estoy más allá de las cosas mundanas.
Los usuarios llaman con problemas, peticiones, pero no me inmuto.
Las incidencias caen en nuestro sistema como piedras, pero soy un estanque.
Los proyectos pasan sobre mi como las olas.
He alcanzado el estado supremo de la procastinación.
Necesitas sacarte la plaza y cambiar de aires pero ya..
Un abrazo
Qué me vas a contar