Tomando vino Viernes, 14 de Marzo de 2008
He descubierto el placer de la copita de vino con el almuerzo.
Hasta ahora sólo tomaba café: te despeja, vuelves al trabajo alerta y despierto. Como mucho tomaba una coca-cola. Pero un día me dió por probar y oiga, mano de santo. Hay que andarse con ojo porque solemos ir a bares cutres y te sirven vinos infumables, y cuando digo infumables es que un Don Simón te sabe bueno a su lado. En uno de los bares, cuando le pregunté si podía ponerme un criancilla o un reserva, me dijo que ahí es que solían ir obreros y de eso no tenían.
Pero vamos, que la copilla sienta bien. Después del almuerzo llego al trabajo medio alelado pero por lo menos no lo paso mal.
Hics.
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