Salvaguardando servidores Miércoles, 12 de Marzo de 2008
Despues de unos cuantos años y bastantes más problemas por falta de recursos, nuestros jefes se han dado cuenta de que el entorno en el que trabajamos es crítico. Oh, sorpresa. Lo llevábamos diciendo desde tiempos inmemoriales, pero claro, como si oyeran llover. Menos mal que ahora han hecho ellos el gran descubrimiento, que para eso les pagan.
El super-administrador del entorno es un matemático. Lo cogieron de becario y en dos dias se puso a administrar los servidores, que eso se aprende enseguida, como todo lo de informática. Como ahora de repente el entorno es crítico, tiene que hacer un plan de contingencia.
Hay formas de hacer un plan de contingencia. Hay técnicas. Enfoques. Criterios. No sé si os acordaréis de que aprobé el examen CISA, y no soy el único en esta empresa. Eso no quiere decir que sepas hacer un plan de contingencia -no todo es conocimiento teórico, lo ideal sería haber colaborado en la elaboración de alguno de ellos bajo la supervisión de personas expertas- pero por lo menos sabes por dónde pillarlo.
Pero claro… un plan de contingencia se hace en dos días, joder, que es informática.
El súper-plan de contingencia consiste en hacer una lista de bases de datos y asignarle una criticidad a cada una: algo así como “muy crítico”, “menos crítico”, “da igual”.
¿Y quien tiene que decidir la criticidad? ¿El responsable del proceso de negocio’ ¿El usuario funcional de las aplicaciones?
Qué va: una programadora que ha venido expresamente para ello. Y en las que la programadora no sabe que poner… ¡me lo preguntan a mí! Debería haber explicado de muy buenas maneras que el procedimiento no me parece correcto, y orientarles en cómo se hace de verdad un plan de contingencia, pero es que ya paso. En vez de eso he dicho lo que opino de verdad: crítica, crítica, la aplicación de nóminas. El resto de aplicaciones por mi se pueden ir a tomar por el saco.
Dios, me arde la sangre.
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