Absteniendome Lunes, 10 de Marzo de 2008
He pasado media mañana (perdón, media tarde de ayer, que por las mañanas trabajo) intentando resumir por qué creo que el sistema democrático actual es una mierda. Que vale, que es lo mejor que tenemos, que en su día supuso un gran avance, pero que es una mierda. Quería hablar de la discretización, de como unir cien mil votos en un escaño es perder riqueza de opiniones, de como una doble discretización como la que tenemos (¡¡diputados por provincias!!) desvirtúa totalmente la democracia. Me estaba quedando un post larguísimo que no aclaraba nada: el tema es demasiado amplio para tratarlo en una sola entrada y no quiero empezar una serie para hablar de ello, estoy cansado de predicar en el desierto.
Así que voy a resumir lo que pienso en dos párrafos y por lo menos me quedo a gusto diciéndolo, que para eso tengo el blog:
- El sistema no va a cambiar porque perjudica a los que lo tienen que cambiar.
- El sistema es injusto, porque el parlamento no representa la voluntad general. Para mi, y citando una definición que he leído en la wikipedia y que a saber de quién es: “democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad general.”
Para muestra, un botón: partidos en el parlamento ordenados según votos, junto con los representantes obtenidos:
¿Los diputados representan la voluntad general? Que venga Dios y lo vea.
En el post que estaba escribiendo, iba a hablar también de los sistemas de protección de las minorías, algunos bastante más efectivos que unas circunscripciones por provincias, como por ejemplo una constitución. En este post no me voy a extender
Así que, en vista de semejante tongazo que tiene lugar ante nuestros ojos, estas elecciones no he votado porque me niego a participar en un sistema en el que no creo. Un sistema en el que no hay nadie que me represente, ni de lejos. Un sistema que no se puede cambiar. Y no voto en blanco porque no me sale de las narices entrar en el juego: el día en que saquen el voto en contra de todos, iré a votar.
¿De verdad creéis que hoy en día no se puede hacer nada mejor que esta pseudo-democracia que tenemos?
Estamos fritos. O aborregados. O las dos cosas.
11/3: Actualización: Por lo menos, no soy el único que lo piensa.
Se puede intentar cambiar, aunque los que viven de él, como dices, no van a querer. Pero al menos que se oiga ruido. No soy nada optimista, pero sí vengo percibiendo en los últimos tiempos que cada vez hay más opiniones discutiendo la circunscripción provincial. De entrada, algo importante sería, como haces con este post, hacer que más gente se entere de que la distribución de escaños en el Parlamento no es ni de lejos proporcional a la distribución de votos. Ya eso sería un primer pasito.
Tienes razón en que se puede cambiar, pero a lo que me refería es a que no se puede cambiar votando. Se puede hacer como tu dices, opinando, dando a conocer, armando jaleo.
He actualizado la entrada con un artículo del País en el que un doctor en filosofía lo explica como a mi me hubiera gustado hacerlo. Te recomiendo que le eches un vistazo. Lo bueno, además, es que me lo ha remitido uno de mis compañeros de trabajo, a quienes les estoy explicando desde hace tiempo lo injusto del sistema.
Al final, la cosa calará.
Jeje, hasta ahora podíamos creer que estábamos sólos, pero la verdad es que no somos pocos los que opinamos así.
Un saludo.
Pues sí, hector, estoy sorprendido: creo que la gente empieza a darse cuenta del problema. ¿Será que empezamos a tener cultura democrática y esas cosas?
Considero que hay al menos un partido que defiende lo que tu dices precisamente porque es el mas perjudicado por esta situación.
El problema es que muchos de sus votantes potenciales se quedan en casa porque piensan que esta democracia no les representa.
La verdad es que esto da para una larga discusión.